Cuando mi botón de eyección dejó de funcionar

He dedicado buena parte de mi vida (a estas altura más de la mitad) a enseñar a otras personas a vivir. Bueno, quizá suene muy pretencioso, mejor digamos a vivirse mejor, o a tener otra visión en la experiencia de su vida.

En esos cursos suelo contar una metáfora que yo siento muy real y muy aplicable a todos, si no casi todos los seres humanos, y es la del botón de eyección.

Supongo que muchos de vosotros habréis tenido uno de esos juguetes, estilo Jack in the Box, o un muñeco que cuando le tocas un botón sus partes saltan en pedazos. Y Supongo que a veces os habréis visto en la experiencia vital de siendo ya una persona formada, formal y tranquila, tener una situación que por motivos extraños de comprender (desde fuera) nos hace saltar y revienta nuestro equilibrio y nuestra calma por los aires.

A mi me pasa, y me suele pasar con mi familia. Afortunadamente cada vez me pasa menos, pero siento que me acerco mucho a la zona de “todo está a punto se explotar en mi”.

Soy una persona apasionada pero tranquila y mi familia no es de las que tiran platos o se arrojan sillas unos a otros, pero aún así tenemos nuestros momentos interesantes.

La fortuna me regaló la comprensión de que aunque somos quienes decidimos, esta construcción propia personal que va por capas, tiene mucho que ver con quienes hemos sido, y en algún estrato profundo queda enterrada la personalidad que fuimos y con la que crecimos justo antes de hacernos adultos, quizá adolescentes, quizá niños…

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Lo más interesante de la convivencia es que almacenamos en la memoria quienes son nuestros allegados y las personas que nos rodean, y esas memorias persisten a pesar de los cambios que suceden en ellos.

Cuando sucede un momento familiar, esas memorias de quienes somos, más bien de quien es el otro, nos sobrevienen y a menudo desatan un comportamiento defensivo o a veces simplemente recreativo que consiste en recordarle al otro que ya no es el mismo, quien es y como es.

Y es entonces, cuando los demás empiezan a utilizar sus superpoderes y pulsan el enorme botón rojo que tenemos todos en el pecho (a veces en la espalda) y nos hacen saltar nuestro cuidado y estudiado equilibrio de adultos, en mil pedazos.

El botón rojo que todos los que nos conocen bien saben dónde está y por su puesto como usarlo, está muy presente para ellos, pero no para nosotros.
No nos damos cuenta de que no lo vemos, creemos que somos unos adultos crecidos y estables, pero nuestro botón rojo sigue con su muelle cargado y dispuesto a hacernos saltar por los aires sin remilgos.

¿Porqué tenemos este botón? ¿Porqué nos hace saltar por los aires? Y sobretodo ¿Porqué sigue funcionando?

Nuestras emociones más o menos atrapadas en las capas freáticas de nuestra nueva personalidad pretendidamente adulta, aprisionan asuntos sin resolver, que son los pequeños guiones que nos han construido, pero que a menudo no hemos digerido: Necesito la atención de los demás. ¿Porqué no me quieren?, Soy inseguro, pero me hago ver como muy seguro. No tengo claro quién soy en la vida. Porqué en esta familia (o grupo) me ven de una forma tan injusta. O simplemente, estoy al borde de un ataque de nervios, como las mujeres de Pedro Almodóvar.

Esas inocentes y muy humanas emociones, resaltan más cuando nos reunimos con los que nos conocen. Porque ellos tienen la memoria secreta de quienes somos y saben quienes fuimos. Y muy probablemente sepan más de algunos aspectos nuestros más que nosotros mismos. Entonces, cuando alguien tan cercano, y de una forma tan certera, casi quirúrgica, utiliza su dardo (una simple palabra, una mirada, un levísimo desprecio), nos lleva sin darnos cuenta fuera de nuestra conciencia pretendidamente adulta, a una de esas capas emocionales, freáticas enterradas entre toneladas de datos, números, experiencias, traumas y cosas que la vida adulta nos ha dado. Y de repente sale la emoción con la presión, con la que el crudo sale al pinchar en la bolsa subterránea.

Entonces han pulsado el botón rojo!

Y cuando tu botón rojo es pulsado, no hay nada que puedas hacer si el muelle está cargado esperando con esa tensión de cuando éramos así, esperando, y casi deseando salir rápidamente.

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Recuerdo un montón de veces que mis hermanos han pulsado ese botón rojo cuando yo ya era un reconocido profesor de yoga, y que me han hecho saltar por los aires.

Yo de hecho soy un gran pulsador del botón rojo de otros, y me deleito en el espectáculo, pero eso no sirve de nada, no es útil y lo único que hace es denotar que hay una presión incontenida enterrada en la personalidad.

Lo más divertido es cuando aprendes el funcionamiento del sistema y poco a poco vas trabajando en tí, tomando decisiones y sacando esa presión emocional, de forma que ya no nos impulsa inconscientemente, ya no importa.

El trabajo más arduo para una persona conscientes es conseguir deshacer ese mecanismo, y no se logra mediante más control, si no mediante más atención, y más conciencia.

Es muy importante ser compasivo, comprendernos, abarcarnos con amor, incluso, o más aún, sobretodo, nuestras partes ocultas y las más oscuras, porque si no las podemos iluminar con la calidez del amor y la luz de la comprensión, no podremos nunca hilvanarlas y coserlas apropiadamente en nuestra personalidad, y sin eso, no podremos canalizar esa tensión emocional y llevarla a algo creativo.

Pero cuando comienzas a tomar conciencia de quien eres realmente y dejas de prestar tanta importancia a intentar se, o a dejar de ser, esa presión desaparece y emerge una personalidad más natural, más fresca y con menos tensión.
Y sólo así el botón rojo deja de tener efecto, y no porque desaparezca, si no porque su muelle emocional deja de tener esa carga emocional que lo prepara para saltar. Simplemente deja de funcionar.

Ahora te pregunto ¿Tienes ese botón rojo localizado en tí? Si lo observas podrás seguir el mecanismo para localizar la tensión y observar en que capa freática de tu personalidad está, y con que otras capas o eventos o temas o épocas está relacionada, y podrás hacerte las preguntas adecuadas para conocer el porqué e ir aflojando esa presión, hasta que desaparezca.

Afortunadamente los caminos de crecimiento están ahí y son gratis, y el yoga nos brinda dos excelentes herramientas: La respiración consciente y la meditación. La introspección y la observación de nuestro comportamiento bajo la guía de Yamas y Niyamas nos ayudan a ir calibrando, refinando y elevando nuestra personalidad.

Una personalidad adulta es la que es capaz de elegir conscientemente como se comporta inconscientemente. ¿Bonita paradoja verdad?

 

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Acerca de

No hay mucho que decir de cierta importancia sobre mi. Soy Sikh, profesor de Kundalini Yoga, también formador de profesores de K.Y. y doy algunas clases de K.Y. He sido programador de páginas web con resultados dispares. También he sido profesor de programación y diseño elemental de páginas web con HTML, JavaScript y PHP. Afortunadamente colaboro con una academia de renombre en el aspecto técnológico: CICE, donde doy cursos basados sobretodo en tecnología web: PHP, Javascript, HTML, CSS, Ajax. Así como MySQL http://www.ciceonline.com Siempre relacionado con tecnologías de código abierto. Ahora estoy volcado en un proyecto de comunidad yóguica en el campo, en Guadalajara. Well there is not more important to say about Devta except that it's me! I am a Kundalini Yoga Teacher, spanish, fallero, and I had being a computer programmer, oriented to PHP and Web Pages and Web Applications. Fortunatly I work in CICE, a technology and computer academy, in Madrid. http://www.ciceonline.com. There I teach PHP, Javascript, HTML, CSS, AJAX and other web related techonolgy, and MySQL. Always related open source technology and code. Now I teach K.Y. classes and teachers training courses. More and more I am working to build up a little yoguic community in the country, in Guadalajara, near Madrid (Spain).

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One comment on “Cuando mi botón de eyección dejó de funcionar
  1. Sara Sancho. Mehtab simran dice:

    Buenos días maestro. Es increíble como el universo pone delante tuyo así casualmente las respuestas a esas cuestiones que llevas meditando en las últimas semanas. Porque justamente describes a la perfección aquello en lo que llevo dando vueltas el último mes….y si la observación y la meditación hacen desencajar el mecanismo y quita el poder a todo aquello que hace click en nuestro botón. Gracias infinitas Devta por tus palabras…han venido a fortalecer mi alma, han iluminado mi camino.

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