Tarek y la caverna acuosa

Tarek pasó unos días descansando en el jardín de Abdulá.
Era un jardín grande lleno de rosas y árboles frutales tropicales, como papayas, mangos, chirimoyas, y también Comcuats, era un jardin curioso porque como fondo tenía el negro profundo sobre el que se apreciaba la vía láctea, iluminado artificialmente, regularmente, recibía un baño de luz solar, que mantenía la temperatura.

El jardin estaba instalado en un antiguo horno solar reconvertido en vivienda de Abdulá, adjunto al cual había un módulo de oficinas, era perfecto porque el jardín tenía dos cubiertas, pero los empleados sólo podían saber que existía una, la otra era un profundo secreto que Abdulá hizó conservar, cuando instaló la empresa en el módulo adjunto.
De esta forma tendría una coartada y al mismo tiempo nadie podría verle en el jardin cuando el quisiera.

Tarek, disfrutaba de pasear por el jardin y de observar las estrellas desde la hamaca, de algodón con nudos pequeños,  traida de uno de sus últimos viajes a Guatemala.

Pero aunque paseaba y aprovechaba el agua de la piscina para energetizarse, su mente no estaba allí.

No era el peligro evidente que él corría, sino que había mucho más en peligro. De hecho no sabía hasta que punto el presidente conocía los planes de Tarek y eso era lo que más le incomodaba.

Se tumbó y esperó a ver pasar Orión por encima de él, y entonces, pensando en betelgeuse, se levantó, resuelto a escribir un mensaje.

No era costumbre salvo para casos excepcionales, pero no quería mandar una grabación que le pudiera identificar, así que pensó en como codificarlo para que no fuera evidente.

Empleó el terminal anónimo que había en la caseta de herramientas. Desde allí podía comunicarse sin ser detectado e lugar desde donde se originaba el mensaje. Aún así sacó de su cinturón una tarjeta de claves que codificó con una clave adicional.

Sabía que había formas para localizar por triangulación el origen del mensaje, pero si conseguía que el mensaje tuviera la apariencia de una emisión normal sería raro que investigasen. Y al fin y al cabo ponerse paranoico con el tema no le ayudaría a pensar mejor.

Decidió escribir a Karen, y mandar copia oculta a su amiga, confidente y compañera, cuyo nobre real prefería no pensar para no ser leído por algún inceptor mental que pudiera estar instalado.

“Querida Karen: hace ya un tiempo que tenemos que vernos y no he resuelto hacerlo hasta ahora, las flores están en su punto y sería delicioso que pudieras verlas.

Espero que podamos vernos pronto en el puente o bien, que te acerques a ver a este viejo decrépito que ya paenas puede caminar. La enfermedad me limita y el enfermo no parece estar conforme con esta circunstancia.

No dejes de traer las galletas que tan bien preparas que me transportan a otro cielo.

Si hablas con Marta, dile que venga si puede, me agradará verla.

Sinceramente tu amigo Osvaldo.”

Cuando el mensaje estuvo listo, lo envió dentro de un video promocional de flores y abonos orgánicos de una conocida empresa. Era algo habitual, había gente que enviaba vídeos eróticos o cómicos y otros que mandaban trucos sobre cómo cuidar las flores en la órbita.
Lo importante es que llegase a su destino.

Apagó el terminal y decidió volver a cambiar de posición. Miró la piscina, con su superficie extrañamente curvada, por efecto de la gravedad rotacional, y se zambulló en ella, recorriéndola casi entera bajo el agua, mientras pensaba que en cualquier momento podría recibir una visita no deseada.

Mientras repetía su ritual, salía, se oxigenaba unos segundos y luego se volvía a sumergir. En ese tanque de agua, se sentía libre, podía moverse en las tres dimensiones y al tiempo no le requería esfuerzo. La temperatura era ideal y la visibilidad era fantástica. Podía ver los detalles de las rocas al otro lado y en el fondo, así como las raíces de las plantas que bebían de ese agua en las orillas.
En realidad, parecían riberas.

Mientras fue recorriendo el fondo, se dió cuenta de que bajo las rocas había una oquedad negra, que parecía profunda.

Con algo de miedo, pero movido por una curiosidad que le había expandido el espacio de su confinamiento, recorrió uno de las paredes de esa oquedad, hasta dar con una forma extrañamente poligonal. Determinó que era una superficie piramidal se cristal o metal pulido, y aunque no pudo verla imaginó que sería una conexión para hacer algo. Siguió recorriendo la pared y algunas algas parecían haber encontrado allí su lugar para vivir, se le estaba acabando el oxígeno, pero siguió palpando la superficie.
Algún cangrejo estuvo a punto de pellizcarle pero sintió las antenas a tiempo y moviendo el brazo lo esquivó.

Salió hacia arriba, mientras pensaba en las  medidas de la oquedad, oculta bajo una gran piedra aplanada dispuesta en horizontal.

Tomó aire y se dejó flotar en la superficie mientras se volvía a oxigenar. Estaba decidido a volver abajo, pero pensó en la forma piramidal y calculó el tamaño. Le parecía haber visto algo en la oficina de Abdulá y también en la mesa del terminal, en la caseta de herramientas, así que nadó hacia la escalerilla, que eran otras rocas planas horizontales que hacían las veces de grada.

Se secó el pecho y la espalda con una toalla y se la colocó en la cintura a modo de falda, mientras con los pies mojados se dirigió hacia la caseta donde minutos antes había mandado el mensaje.

Se colocó justo detrás de la silla que había empleado y rastreó con su mirada en la pared y en la mesa. Por fin en la tercera mirada recordó que el recipiente que hacía de portalápices tenía una base de cristal, y al levantarlo vió una oquedad en forma de pirámide.

Tomo el conjunto y lo volcó con cuidado, manteniéndo los lápices en el mismo orden. Los envolvió con cuidado con un pañuelo de papel y recordó un fisura en el cristal que le serviría para volver a colocar en su posición el porta lápices.

Salió con paso resuelto de la caseta y miró a ambos lados, sabía que no había nadie, pero sintió que estaba a punto de meterse en un lío en el que no le habían invitado.

Tarek se volvió a introducir en el agua con mucho más cuidado, pues no quería que se le pudiera caer el porta lápices. Nadó hacia las rocas que cubrían la oquedad cuidadosamente ennegrecida, pensó ahora, y protegida con las pinzas de varios congrejos estratégicamente dispuestos.
Cuando estuvo listo, se sumergió, manteniendo el portalápices de cristal contra su cuerpo y nadando con las piernas y su brazo derecho. Volvió a palpar en la oquedad hasta que descubrió la pirámide, aunque no se veía nada, ahora le pareció un poco más pequeña, pero creía que encajaría con el porta lápices.

Con sumo cuidado colocó el porta lápices y éste paulatinamente se fue iluminando, ahora la oquedad se revelaba ante el como un tunel cuya anchura se ampliaba en el interior. Sin embargo, de repente captó un sonido sordo, muy intenso y sostenido. Era como si algo se deslizara sobre un fondo rugoso.

Miró abajo y vio como una de las piedras del fondo se había elevado y estaba rotando sobre su posición, dejando un hueco cilíndrico grisaceo.

Tarek no se lo pensó dos veces y bajó hasta el fondo, apenas a seis metros pero lo suficiente para alejarlo de la mayoría de personas. Era extraño pero a pesar de tener piscinas y almacenes de agua profundos, nadie en la órbita bajaba apenas dos metros. Tarek sospechaba que era porque el cambio de presión era mucho mayor que en la tierra. En cualquier caso, sus oídos estaban acostumbrados.

Cuando llegó al borde del cilindro comprendió que era un escondrijo fantástico, pues la roca que lo cubría, sólo dejaba verlo desde la posición donde el había estado antes y eso era bajo una roca, cerca de una oquedad oculta a tres metros de profundidad. Desde otros ángulos la roca cubría el cilindro y seguramente este se mantenía oculto.

Tarek miró con detenimiento el cilindro y comprendió que se trataba de una exclusa, seguramente era la entrada a algun escondite o un pasadizo, pero no acertaba a ver los mandos, y el aire se le acababa. Urgido por la sensación de los pulmones, ascendió hasta llegar a la superficie.

Desde allí, nadó un poco para tener otro punto de vista y miró hacia abajo, para comprobar si podía ver algo de todo ello. Nada! Que secretos tan fascinantes tenía Abdulá en su jardín.

Sacó de su cinturón su codificador y abrió la tapa que ocultaba la lente. De nuevo tomo aire y descendió. Esta vez bajó directamente al cilindro, tuvo que rodear la roca que lo ocultaba y alí debajo sin mucha luz, uso el codificador para sacar un par de imágenes. El flash iluminó convenientemente las paredes y le pareció ver unas lineas y unos trazos, pero no estaba claro, quizá en las imágenes podría estudiarlo mejor.

Pensó que sería mejor, salir, recoger el porta lápices y volver a visitarlo más adelante, cuando tuviera un plan o una respuesta de Karen o de su amiga.

Salio hacia la oquedad y vió el portavasos luminiscente, lo tomó y con cuidado lo elevó.

La luz se fue apagando lentamente, mientras Tarek ascendía.

Colocó con cuidado el porta lápices en la misma posición y trató de orientar los lápices igual que estaban. Pasó la tarde pensando en el cilindro y tratando de imaginar a qué cubierta podría llevar un pasadizo colocado ahí mismo. Sin darse cuenta, cayó dormido, en la hamaca, mientras venus danzaba avanzando en un cielo oscuro y bien contrastado con millones de estrellas.

“Osvaldo, no tengas pena, iremos a visitarte y llevaré a mi amiga para que puedas disfrutar el doble de nuestra presencia. Llevaremos las pastas que nos has pedido. Deja que preparemos todo para decirte cuando nos podemos ver en el puente. No te muevas si no puedes, ya llegaremos nosotras. Tus amigos te echan de menos y te están buscando. Recuerda que te queremos mucho.”

Cuando escuchó el mensaje, no le dió ninguna sensación de calma. Especialmente lo de tus amigoste están buscando. Y el te queremos mucho. Algo estaba sucediendo y el no podía saber, pero se temía que hubiesen interceptado el mensaje o que hubiesen capturado a Karen.

Estuvo pensando varios minutos y pensó escribir una respuesta, sabía que aumentaría las posibilidades de ser descubierto y localizado, pero tenía que asegurarse.

“Karen, espero que las largas lomas que conducen a la caverna acuosa, sigan rizadas con la cebada y el trigo. Imaginando montes coronados de rosa nieve, espero con impaciencia verte en el puente, cuando puedas llegar bien acompañada. No dejes de traer las pastas por si hace falta que hagamos una fiesta allí mismo. Tu amante Osvaldo.”

Sabía que Karen reconocería la referencia al verso de Alberti y esperaba que lo identificara como un problema, por lo demás, él estaba resuelto a buscar una escapatoria por si realmente la necesitase.

Se dirigió hacia el posavasos, alargando la mano, pero sintió un recuerdo intenso. Su amiga, quizá sea ella, y por un instante se detuvo y se acomodó. Cerró los ojos y permitió que su mente se relajara. Era ella, estaban en contacto, y le vino una imagen de papeles ardiendo. Luego, vió el cuerpo de ella, al contraluz y observó que estaba desnuda, por último, vió como se metía en la bañera y el agua la cubría, luego sólo vió salir el sol y nada más. ¿Cómo podía ver el cuerpo de alguien que no conocía? Sería una imaginación se dijo.

Abrió los ojos y repasó lo que había visto, estaba desnuda, eso podía significar que estaban en peligro o que ella se había deshecho de su coartada. Se sumergió en el agua y salió el sol.

Está claro, hay algo que tengo que descubrir antes de que vengan a por mi.

Tarek, cogió el posavasos y corrió a la piscina, esta vez saltó, sin más precauciones. Se sumergió y colocó el posavasos en la oquedad bajo la gran piedra horizontal, y mientras comenzaba a destellar, y escuchaba el ruido del deslizamiento de la piedra del fondo.

Llegóal borde del cilindro y tanteó en los relieves y dibujos que creyo ver en esa luz grisacea.
Advirtió un reborde suavizado, y pensó que sería un activador, lo pulsó, pero no hizo efecto.
Pensó en su amiga desnuda sumergiéndose en el agua, y lo deslizó hacia el fondo. El tubo gris se iluminó y lentamente una campana de cristal ciíndrica surgió.
Dicha campana tenía una puerta transparente que estaba abierta.
Terek no se lo pensó, espero unos segundos a que la campana transparente estuviera desplegada totalmente y se metió en ella. Cuando estuvo dentro, la puerta se cerró. Y pensó: La suerte está echada… Sea lo que sea, ha comenzado.

La campana se cerró y un zumbido le indicó que algo estaba sucediendo. La campana se introdujo de neuvo en el cilindro hueco, ya no tenía escapatoria. Todavía le quedaba oxígeno, pero por un instante tuvo miedo de no poder volver a respirar. Entonces un ruido empezó a sonar, el agua estaba siendo evacuada por aire a presión. En unos segundos el agua estuvo fuera y Tarek respiró con alivio. Luego escuchó el sonido de la roca deslizándose, y pensó en el porta lápices que se había quedado en la oquedad, deseó que nadie lo eche de menos.

Sintió que el aire se hizo seco y templado, y pronto la luz desapareció, todo era de un negro profundo y él estaba casi seco.

Esperó unos segundos, y cuando extendió las manos para tocar la pared de la campana, esta ya no estaba allí. La luz se encendió y pronto vió que estaba en una sala de control. Había unos paneles luminosos que mostraban algún tipo de proceso. Más allá parecía haber una mesa amplia y una sala de reuniones. Con sillones y terminales virtuales proyectadas desde la mesa.

Al otro lado de la sala de reuniones había un huego que parecía ser un pasillo, al final de uno de los extremos había un vestuario y unos baños, en el lateral del vestuario había unas taquillas y un banco. Caminó y reparó en que no llevaba otra cosa que su bañador, auque ya estaba seco, extrañamente. Al acercarse vió que había tres taquillas rotuladas, y al acercarse vió que una de esas palabras era su nombre. La abrió y vio ropa de su talla, un mono de trabajo exterior, preparado para arneses de seguridad y agunas camisetas, también una manta de lana y debajo una mochila.
En la mochila había un intercomunicador y una botella de agua, algunas raciones de alimentos y un pequeño botiquín, también algunas herramientas, una navaja unas bengalas y alguanas baterías. También unas herramientas que él no conocía.

Obviamente alguien había preparado todo aquello con el cuidado de hacer que la ropa fuera de su talla y cómoda.

Se vistió y cuando acabó, recogió la mochila.

Al salir del vestuario, vió que había dos mujeres en la sala de reunión, sentadas a la mesa.

Ambas estaban de espaldas al vestuario, aunque estaban hablando distendidamente, se veía que tenían una postura formal, casi parecía una visita oficial.
Una de ellas era pelirroja, y tenía el pelo largo, derramándose en rizos sobre los hombros, su voz sonaba suave, aunque grave. El recordaa esa voz ¿Sería su amiga secreta? Sabía que no la conocía, pero sin embargo la recordaba.

La otra mujer tenía el pelo recogido en una coleta, era un pelo rubio con destellos blancos y amarillo plateado, ahora estaba hablando ella, y movía la cabeza con suavidad, marcando acompañando el suave enfasis de su voz, acaramelada, y clara.

Las dos escucharon a Tarek, que se acercaba con su mono preparado para cualquier cosa, y giraron sus cabezas, mirándose y guardando silencio.

Tarek, llegó a la altura de la mesa y se dirigió al extremo para sentarse frente a las dos mujeres.

Mientras el recorria la mesa, miró a las dos dándose cuenta de la belleza profunda que ambas irradiaban.

-Buenos días señor Tarek…

Dijo la rubia, mientras le sonreía cortésmente.

-Buenos días, dijo Tarek, pueden obviar el tratamiento, si no les importa.

-Gracias

Dijo la rubia sonriendo suavemente.

Dándose cuenta de que probablemente había sido demasiado seco, pero no trató de corregir la impresión. Simplemente señalo la silla con la palma extendida y mirando a las dos Diosas buscó la autorización para sentarse.

La pelirroja y la rubia, asintiron a la vez moviendo suavemente la cabeza mientras la pelirroja, decía:

-Por favor, ponte cómodo.

Tarek, se acomodó, dejando la mochila en la mesa. Mientras ellas se presentaban.

Hola Tarek, gracias por venir. Disculpa las molestias, pero comprenderás que hacía falta ser discreto.

Discreto y espectacular, diría yo. Bueno, algo más tendrán que decirme, espero.

Si, en efecto. Tarek, estás en peligro y nosotros estamos interesadas en protegerle, pero ha de aceptar algunas reglas para que podamos colaborar.

Fue la peliroja, con una sonrisa cortés y unos ojos verdes con manchas naranjas y grises que hablaban desde una profundidad que hacía tiempo Tarek no observaba.

Tienen razón, soy una presa fácil y me temo que no tengo muchas oportunidades, pero no me hace ninguna gracia todo este secreto, aunque lo agradezco si eso es en aras de mi seguridad.

Y de la nuestra.

Respondió la rubia.

Permitame presentarme, soy la doctora Yamuna, y ella es la profesora Selena, trabajamos para una organización clandestina llamada Nueva Luna, y hemos venido para salvarle la vida y pedirle que colabore con un proyecto muy importante que tenemos.

¿Abdulá está al tanto de todo esto?

Abdulá ha muerto, el presidente mandó arrestarlo, a pesar de tener recursos más que suficientes, no huyó, y cuando le iban a arrestar, hizo un gesto brusco y los agentes lo derribaron con un proyectil eléctrico. Al parecer sufrió un infarto. Lo siento.

La mujer rubia, hizo una mueca seria, y sin dejar de mirarle a los ojos, continuó:

Abdulá sabía que corría peligro, pero no huyó para darte tiempo, puede que vengan a por ti pronto, o puede que no sepan nada.
Por cierto, el mensaje a Karen un poco subido de tono, sólo te faltó describir la caverna acuosa.

Si, es verdad. Quizá fuera exagerado, pero habéis venido, al menos alguien lo leyó. Hay algo que quiero comentaros antes de nada. En la piscina del jardín de Abdulá hay un…

Un porta lápices de vidrio, con reflejos esmeralda. Está en su sitio, no te preocupes.

Claro debí suponerlo.

Oid, para ser una organización clandestina, tenéis un conocimiento de lo que ha sucedido y un dominio sobre estas instalaciones que ya le gustaría tener al presidente.

Ese tema no es urgente. Permiteme que te expliquemos:
Hace ya unos años que nuestra organización surgió para preparar un futuro mejor, a pesar de los gobernantes que tenemos.
Uno de los proyectos más interesantes es el de crear un mundo nuevo. Usted es importante por su trabajo científico y relevante por su presencia política.

Me temo que en ese sentido ahora ya soy hombre muerto, respondió Tarek con cierta tristeza.

Mire, por eso le hemos traído, va a dirigir una flotilla hacia un planeta recientemente descubierto, queremos que prepare una colonización, porque tememos que la liga verde, siga atacando al imperio…

¿Incluso ahora, en la órbita?

Tarek no podía creer lo absurdo de la persistencia de esos ataques, aunque sabía que llegarían. Y replicó:

Bueno, eso es cosa de tiempo, pero no creo que yo pueda desempeñar ese trabajo.

Pues nosotros pensamos que si, y además usted está en peligro de muerte, no creo que tenga muchas opciones.

Es verdad.

Dijo Tarek, dándose cuenta de la urgencia que había olvidado en su retiro en el jardín secreto de Abdulá.

La mujer pelirroja habló con soltura:

Mire, Todo está dispuesto, sólo esperabamos que encontrase la entrada, y ya lo hizo, ahora ha de marchar. Antes de que lo haga, queremos expresarle su agradecimiento, y nuestra confianza. No deje de tener una perspectiva optimista, todo saldrá bien.

La mujer rubia continuó con exquisita suavidad:

La doctora Selena le acompañará en el viaje, esperamos que tengan suerte y puedan hacer buenas migas, pues ella va a ser corresponsable con usted, y de cara a la organización le va a supervisar. Si tiene algún problema ha de comentarselo a ella antes que a nadie más.

¿Donde está ese planeta?
Preguntó Tarek, excitado.

Ahora no es conveniente hablar de ello, las paredes oyen. Replicó Yamuna.

Selena, ¿Algo más?

Doctor Tarek, ¿Está listo?

Si, partamos, no perdamos tiempo, tengo ganas de preguntarle muchas cosas, pero veo que no podremos hablar hasta que estemos en camino.
Gracias por todo Doctora Yamuna, especialmente por cuidarme y salvarme la vida, espero poder corresponderla en algún momento.

Manténgase en vida y permita que la providencia juegue de nuestra parte. Encantado, de conocerle, pero ya es hora de marchar.

Mientras las dos mujeres se levantaban, se saludaron con un gesto, pero no lo acabaron y luego volvieron a enfocar su atención en Tarek.
Yamuna hizo un ademán mientras Selena tomaba el brazo de Tarek para llevarle hacia el pasillo, mientras giraban, miró a Yamuna y sonriendo con esos ojos verdes grises y naranjas se despidió:

Os avisaremos cuando lleguemos, todo está listo. Cuidate Yamuna.

Yamuna quiso abrazarla pero la presencia de Tarek la cohibió, se limitó a responder:

Cuidate tu también.

Esa fue la ultima vez que se vieron.
Selena y Tarek, tomaron un transporte neumático que les llevó al muelle viejo. Una pequeña nave de maniobra esperaba con un par de contenedores.

Entraron por el finger de cabina y pronto estuvieron instalados en la cabina. A los mandos había un piloto con uniforme de trabajo, que les saludó con un gesto, mientras Selena, sonrió y le indicó a Tarek que guardara silencio.

Ya estamos listos, cuando quiera.

Indicó Selena al piloto.

El piloto desbloqueó el planel de maniobra y desenganchó el finger. Los motores sisearon y la nave se estremeción mientras salía del muelle viejo. El peso de los dos contenedores la hizo moverse de forma lenta, pero la nave pronto aceleró y se fueron alejando de la estación.

Selena miró a Tarek y sonrió, le miró y lo sintió.

Tarek, se estremeció, y pensó que ella podría ser su amiga remota, sin nombre, sin cara, todo era muy extraño, pero tenía la dulzura de los pensamientos que recibía.

Entonces, la miró, y observó su cuerpo. Era una mujer de estatura media y de edad indeterminada, su piel era suave y cerca de los ojos algunas arrugas indicaban que no era una jovencita, su cara ya era ancha, así como su cadera bien formada. Era decididamente una mujer muy hermosa y Tarek pensó que no iba a poder evitar enamorarse o algo peor.

Durante su vida había compartido momentos con mujeres de gran hermosura pero la de esta no era comparable, porque su expresión, la dulzura de su mirada, y la sonrisa que tenía era cautivadora. Su voz no era aguda, ni grave, sonaba como el agua de un manantial.

Selena sabía lo que estaba sucediendo, y ya estaba preparada para ello. Llevaba esperando a Tarek años, y ayudándole en la distancia, en el anonimato. Él, para ella era un héroe, pero sabía que les esperaba una tarea muy dura y que no podían permitirse perderse en un romance. Aunque deseaba tanto que comenzara…

Tarek, por un instante se tambaleó mentalmente, pues había estado años manteniendose en una situación de difícil equilibrio entre sus compromisos políticos, su desarrollo espiritual, y especialmente desde que tenía contacto telepático con Selena. ¿Sería Ella? Pero sabía que ahora era el momento más delicado, debia seguir manteniendo el control hasta  que pudieran entregarse a otras cosas, quizá en el viaje…

No, todavía no…

Respondió ella, mientras Tarek la miraba extrañado. ¿Podría leer sus pensamientos siempre? Y volvió a mirarla, cada vez más como un hombre mira a una mujer que desea…

Tampoco, todo tendrá su tiempo.

Respondió Selena. Pero a Tarek le pareció escuchar eso mentalmente, al menos no pareció que ella moviera los labios.

El exterior de la nave era un juego de luces y sombras. La pequeña nave de maniobra, covertida en improvisado transbordador, se alejó de la estación y aumentó la velocidad. Desde la distancia Tarek distinguió el jardín de la cubierta superior, pero no alcanzó a ver el jardín donde estuvo refugiado. Sería realmente secreto.

La pequeña nave alcanzó el corredor de transporte y aceleró hasta alcanzar la velocidad de transbordo. Los contenedores parecía inmóviles y unidos a la nave sin revelar su contenido. No era raro ver movimientos de mercancías con naves de maniobra, aunque lo habitual era que estas naves simplemente cargaran los contenedores en naves de transporte, y que estas los distribuyeran.

Tarek, comenzó a relajarse y se dió cuenta del cansancio que tenía acumulado.
Por un instante pensó en Abdulá y su sacrificio, buen amigo, pensó. Esperemos que no fuera un sacrificio inútil.

Selena observó como las manos de Tarek se suavizaban y como se acomodaba en el asiento, pronto estaría dormido.

Tarek, cerró los ojos una vez más y ya no los abrió. Al principio intentó despedirse, pero decidió no decir ninguna tontería delante del piloto. Y sucumbió al sueño.

El paso de la gravedad rotativa a la falta de gravedad, a menudo traía esos efectos, el cansancio se revela y cuando la excitación del sistema nervioso pasa, llega el sueño.

Selena, arropó a Tarek con una suave manta de lana, y le dejó dormir tranquilo, mientras ella misma se acomodaba y trataba de hilar los acontecimientos que habían sucedido y los que sólo ella había visto. Hasta ahora muchas de las cosas que había presentido había sucedido. ¿Sería todo así?
No sabía cómo hacer algunas cosas que ya había visto suceder, pero que en el tiempo de Tarek no habían pasado, y el romance entre ambos era una de esas cosas.

Selena, se vió reflejada en la ventana lateral que recortaba su cara contra la negrura inmensa del espacio, la nave se estaba alejando de la órbita y ya estaban seguros.

Mientras tanto el piloto comprobaba las coordenadas. Se acercaron al punto de intercambio, y los motores reorientaron la nave suavemente.

Otra nave se acercó y uno de los contenedores fue cambiado por otro, se le añadieron algunos más.
Esta operación era habitual en los viajes orbitales, pero en este en concreto, se había realizado sin cambiar apenas rumbo ni velocidad, algo era diferente.

La otra nave desplegó un escudo solar metálico, con la clásica forma de abanico doble y lo orientó mientras que la pequeña nave de maniobra con cuatro contenedores siguió su curso ahora a la sombra radioelectrica de la órbita. Eran invisibles.

Aceleraron poco a poco y pronto alcanzaron la velocidad de escape, antes de entrar en la zona de detección del segundo cinturón, hubo un chasquido, seguido de un zumbido que a Tarek le sonó conocido, pero no quiso despertar, sabía que estaba poniendose en marcha un dispositivo Edurne, para generar una discontinuidad espacio temporal, era mejor no preguntar, al fin y al cabo el no tenía el control y a veces era mejor no saberlo todo.

Sintieron el mareo habitual y de repente, ya no estaban ahí.

Cuando pasó el mareo, Selena, comprobó que Tarek siguiera respirando, pero no sólo respiraba sino que empezaba a roncar suavemente, casi ronronear.

Habían desaparecido, con suerte para la órbita habría sido una prueba de potencial en la nave solar bajo cuyos abanicos metálicos habían quedado ocultos.

En los contenedores llevaban entre otras cosas un dispositivo Edurne, capaz de generar un campo magnético, que apropiadamente hecho resonar en la frecuencia adecuada, producía una singularidad en el espacio-tiempo y les podía trasladar a millones de años luz en un instante. Lamentablemente a veces los seres vivos no toleraban ese cambio, por ello se hacía la comprobación rutinaria. No sucedía a menudo, pero era posible.

Selena estaba segura de que sólo pasaba cuando la mente del viajero se ubicaba en otro lugar o tiempo con intensidad, y eso a menudo sucedía con el miedo, pero obviamente no era el caso de Tarek.

Lo recorrió con la mirada y se dió cuenta de que ella también estaba muy cansada, y decidió echarse una siesta. Mientras cerraba los ojos, imaginó a Tarek abrazándola y recordó una de las imágenes que más le había impactado, estaban ambos haciendo el amor acalorados y cabalgando el uno sobre el otro en la ingravidez de un cuarto blanco. Ella, se entregó al recuerdo y Tarek despertó con la imagen. Abrió los ojos y lamentó que su sueño no fuera real. Pero supo que podría serlo algún día, y volvió a dormir.

Selena estaba recostada sobre el respaldo abatido y apoyada de lado, con un cojín como almohada, cuando el piloto, musitó algo a su oído.

Selena, abrió los ojos y le agradeció al piloto, mientras este le explicó que tardarían unos días más en llegar, pero ya estaban en el nuevo sistema solar. Selena volvió a dormir, mientras descartó algunos otros recuerdos del futuro para poder tener un sueño tranquilo.

El piloto se había retirado a dormir y Tarek estaba paseando por la cabina tratando de localizar el lugar donde estaban pero ninguna de las referencias que tenía le eran válidas. No sabía adonde iban, ni las claves temporales le sonaban conocidas, él no era un navegante avezado, pero sabía orientarse, sin embargo le pareció estar en un universo distinto, lejano.

Selena, despertó y antes de estirarse, quiso sólo seguirlo con la mirada. Al principio le vió un poco relleno, casi gordo, pero pronto recordó que le duraría poco. De todas formas no era eso lo que le atraía de ese hombre, sino que tenía la combinación adecuada entre compromiso, decisión, fuerza y capacidad de creación. Era el hombre que habían esperado tanto tiempo y poco a poco sus recuerdos se hacían más claros, entre otras cosas recordaba sus manos siempre calientes y sus ojos un poco tristes pero que irradiaban vida y alegría cuando hablaba de los proyectos y de los valores que la humanidad debería tener.

Tarek, pareció abrumado por no saber donde estaba, pero asumió que no podía controlar esta situación y pensó que debía aprender a entregar esa necesidad de controlar. Recordó una enseñanza de su viejo maestro: “Cuando te comas tu pulgar dejarás de sufrir”, tenía razón, sólo tengo que rendir mi ego y todo sucede adecuadamente.

Mientras pensaba en esos recuerdos y asumía la enseñanza de su maestro, su aura brillaba de azul radiante y los chakras se conectaban con más intensidad. Selena observaba el espectáculo en la penunbra de la cabina. Mientras comenzaba a desperezarse. Estiró bien las piernas y los brazos e hizo lo mismo con toda la columna, como si fuera un gato.

Se levantó y apreció la suave gravedad artificial que les permitía caminar por la cabina sin tener que flotar en el aire para cualquier cosa. Sabía que esa misma gravedad sería mucho más intensa cuando llegasen a su destino así que decidió acercarse a Tarek ahora que podían moverse con la gracilidad que sólo lejos de un planeta se puede tener.

Sus movimientos lentos, pero precisos la llevaron al lado de Tarek. El piloto no estaba en la cabina y estaba dormido, podía ver sus constantes vitales en el monitor correspondiente.

Decidió que era el momento de hablar con él.

La luz de miles de leds teñia de suaves colores la cabina y en la ventana frontal aparecía un pequeño punto azul claro que brillaba resaltando sobre el fondo estrellado.
Selena miró el monitor de deriva y comprobó que en unos días llegarían a su destino. Era el momento, no habría muchas más oportunidades de charlar en un entorno tan tranquilo como este.

Manteniendose al lado de Tarek, operó en uno de los terminales y detuvo el sistema de grabación de la cabina, no quería que nada, ni imagenes ni sonido ni si quiera sus constantes vitales quedasen registradas.

Selena

Empezó Tarek, con una voz suave, pero firme.

Yo te conozco, y me temo que tu me conoces mucho más que yo a tí, y puede que sepas más de mi de lo que yo mismo soy consciente. ¿Porque tengo la sensación de que esto es una especie de viaje de novios, y sin embargo apenas nos conocemos?

Selena, sonrió y giró hacia Tarek, empezó a mover sus labios, pero Tarek hizo un gesto y ella calló.

Se que nos conocemos o nos conoceremos, se que estaremos juntos de muchas formas, y que eres mi cuidadora y mi compañera, pero eso no ha pasado todavía. Realemente estoy muy confuso respecto a esos recuerdos que siento como implantados, porque no los he vivido todavía. No quiero hacer nada que estropee lo no ha pasado, pero no acabo de entender el porqué de todo esto. Y me siento incómodo viéndome hacerte el amor cuando todavía no tengo la confianza contigo, no se si te sonará a extraño.

Se lo que me dices, conozco esa sensación y es extraña realmente, pero no debes temer, sólo dejarte llevar, sabes que puedes confiar en mi y esto no es una trampa, es sólo un paso para llegar al futuro que recuerdas.

Selena habló con calma y dulzura gesticulando con los brazos y poniendo su mano derecha sobre el pecho de Tarek. En este instante, Tarek sintió un escalofrío.

Pensó: Esta mujer me conoce y sabe todo de mi, y me habla como si supiera lo que va a pasar como algo que ya ha sucedido, pero yo ni siquiera se realmente quien es ella.

Ese pensamiento le dolió a Selena, pero se esforzó en no reaccionar, pues sabía que él estaba realmente confundido y la situación no era para menos.

Tarek decidió continuar antes de que la emoción le embargara o la pasión le hiciera hacer cosas que no debería hacer impulsivamente.

Selena, tomó, la mano de Tarek antes de que él hablara y la puso sobre su pecho, el pulgar derecho de Tarek se apoyó en su esternón, y sintió el latido de su corazón, que se aceleraba.
La palma posada sobre su pecho, sintió la forma delicada y curva, y con la base de los dedos sintió el respingón pezón. Le vino a la mente el verso: “Montes coronados de suave nieve rosada”.

Selena, se volvió a adelantar a Tarek , sabía que tenía que romper el ritmo que su mente racional imponía. Y lo besó.

Tarek, sintió como toda su estructura mental se desvanecía ante una avalancha de emociones y no quiso sobreponerse a ello. El, cogió la mano derecha de Selena y la acercó a su boca. Religiosamente cerró los ojos mientras besaba los dedos de esta Diosa, y sintió como la caverna acuosa tomaba vida en ella. Allí a miles de años luz de distancia de todo lugar conocido, y probablemente en otro tiempo seguramente pasado, un hombre sentía una llamarada de amor, que recorría su ser e inundaba a su amada.

Sucedieron muchas cosas y todas las disfrutaron no sin algún sobresalto. En el suave combate que siguió a los besos, desactivaron la gravedad artificial de la cabina y quedaron flotando, mientras se comían el uno al otro. Cuando se dieron cuenta, estaban flotando cerca de la ventana, que ya estaba empañada, pero no cesaron.

El aprendió a no controlar y ella se dejó llevar por la pasión de un hombre que ya conocía, pero cuyos abrazos y besos extrañaba como el que espera al recuerdo todavía no ha sucedido.

La cabina no era pequeña, pero la recorrieron entera, y pronto, con el renovador de aire apagado, el espacio entero se perfumó con el sudor de ambos y el olor a sexo fresco.

Descansaron y continuaron varias veces, mientras la ropa flotaba cerca de los asientos que habían ocupado inicialmente. Finalmente se rindieron, y se vistieron para dormir abrazados, decidieron seguir flotando y dejar que el sistema renovador de aire tamizara sus olores con un suave incienso de combustión traído de la antigua India, todo un lujo.

Mientras el humo se distribuía por la cabina, ellos durmieron abrazados y pasaron las horas en que por fin descansaron habiéndose conocido.

En unas horas se habían acercado mucho más y el pequeño planeta parecíamás grande. La nave parecía iniciar la maniobra de acercamiento para colocarse en una órbita intermedia.

Tarek, abrió los ojos, y sintió el calor de la hermosa mujer que tenía abrazada, sus manos estaban llenas con los pechos de Selena, y sus piernas estaban entrelazadas, eran las ventajas de dormir en microgravedad, las posturas siempres son más cómodas.

Recordó la pasión y el placer, pero trató de no concentrarse en ello, para no despertarla. Ella, dormía con una respiración suave, como un niño. Comprendió cuanto habría de aprender de esta mujer tan hermosa como sensible, y cuyos misterios no sabía si llegaría a conocer.

“Al menos”, pensó, “he tenido la ocación de vivir algo que recordaba”, y sin darle mucha importancia a la incoherencia que tenía experimentar por primera vez algo que ya recuerdas, fue repasando las cosas importantes que conocía y podrían utilizarse para colonizar un planeta.

-“Mi amor”, musitó ella. ¿Llevas mucho tiempo despierto?

Sólo un rato, no quería despertarte.

Y se comenzó a mover, destrabando sus piernas y comenzando a estirar su espalda.

Es extraño, pero es real, no quiero que lo pienses demasiado, amar es algo maravilloso, y esto es especial, pero no debes dejar que la mente te haga un lío. Poco a poco lo irás entendiendo.

Ya.

Respondió él si mucha emoción, casi con resignación.

Todo lo que hagamos influirá en nuestra vida, lo importante de nuestra misión es que va a ser la semilla de muchas cosas, pero no debes dejar que una cosa se interponga en la otra.

La luz de la cabina varió y algunos monitores cambiaron de estado. El piloto entró en la antesala, y ellos se sentaron, mientras la gravedad artificial se activaba paulatinamente.

El pilotó prefirió no reparar en ellos y se extraño por el olor:

Excelente incienso, es todo un lujo poder olerlo, algo peligroso en una cabina de mando, pero es una suerte disfrutarlo.

Selena respondió:

Afrutado ¿no cree?, tenemos variedad, es la suerte de viajar. Aunque no creo que lo volvamos a poner en la cabina, disculpe la molestia.

El pilotó replicó rápidamente:

No, no en absoluto, no se preocupe, comprendo la situación

El piloto comprendió que había metido la pata y hundió el cuello entre los hombros mientras intentaba redirigir la nave a un punto estable de orbitacion.

En unas horas habremos alcanzado la altitud de descenso, prepárense, los contenedores están listos.

Selena replicó con suavidad:

En seguida estaremos listos.

Mirando a Tarek, que no podía creer lo que había entendido: iban a descender a un planeta no catalogado sin hacer pruebas de toxicidad de la atmósfera y sin más equipo de apoyo que ellos mismos, sin duda era una locura.

Trató de protestar, pero ella lo calló con una mirada. Sígueme, le indicó con un ademán.

Salieron de la cabina y las esclusas dobles se cerraron dejandoles en el pasillo. La nave era pequeña pero incluso una pequeña nave de maniobra tiene sus camarotes baños y salas de multiuso.

Selena, guió a Tarek por el pasillo, hasta la esclusa de carga, donde los contenedores adosados esperaban su destino.

Oye, no podemos descender sin hacer al menos pruebas de toxicidad de la atmósfera y no podemos fiarnos de ninguna sonda porque no las hemos mandado.

Tarek, anoche hicimos el amor sin conocernos, y sin embargo lo recordabas, ahora vamos a descender a un planeta que has de colonizar, todo irá bien, déjate llevar.

Selena, si me dejo llevar por mi instinto no bajaría.

Pues ayer bajaste a la cueva acuosa sin ningún remordimiento.

Tarek hizo una mueca y se sintió utilizado, pensó que era una trampa emocional, pero prefirió no discutir con esa mujer tan radiante y misteriosa.

¿Que equipo tenemos?

Preguntó Tarek, con alo de impaciencia, pues sabía que no podía cambiar nada. En ese instante recordó estar bajo una carpa en medio de un temporal de arena y viento.

No me digas que vamos a la playa.

Dijo con algo de disgusto, no le gustaba sentir la arena en su piel cuando esta estaba fría y húmeda, entre las sábanas o el saco de dormir.

Acertaste! ¿Ves cómo sólo debes dejarte llevar?

Selena replicó con alegría mientras recordó como Tarek la tomo por la cadera mientras besaba sus pechos flotando en la cabina. Cuando abrió los ojos de nuevo, supo que el estaba pensando en su cadera y pensó que esta relación podría ser más dificil de lo que había pensado.

Selena, por favor, cuentame que vamos a hacer ahí abajo.

Dijo tarek con impaciencia.

Bajaremos, instalaremos un campamento, luego, otro y finalmente un tercero, cerca del agua, pero antes tenemos que visitar una zona de lagos en el interior. Vamos a disponer de un par de lanchas neumáticas y dos ultraligeros, también un transporte rodado, todo con hidrógeno, tenemos un equipo de comunicaciones bastante grande y versátil y vamos a crear una malla que nos permita explorar el terreno sin tener que estar ahí en todo momento.

El hidrógeno…

Dijo Tarek, sabiendo que ella respondería antes de que el acabase.

Tenemos una unidad completa de generación y varias baterías, también un destilador.

O sea, que vamos a ser robinsones ahí abajo sin nadie que nos vea hacer el amor…

Sssh

Musitó ella, señalando la cámara de la esclusa que acababan de pasar.

¿Y la misión?

Preguntó el con incomprensión.

Establecer la punta de lanza y permitir que los demás lleguen a sitios seguros.

Nunca me imaginé siendo un pionero.

No es cierto, sólo que nunca diste el paso, pero si buscas en tus recuerdos lo encontrarás.

Oh, no es justo

Calla, tonto, le dijo ella, sonriendo, mientras le daba un beso en los labios.

Habían llegado a una de las cubiertas donde estaban las entradas presurizadas a los contenedores, no tenía sentido visitarlos, pero si verificar el estado de cada uno.

Los distintos cilindros calizos estaban en perfecto estado, dispuestos para una entrada a la atmósfera de un planeta desconocido.

Al fondo había una nave de descenso, con una forma regordeta, con cristales amplios cubriendo la cabina y las clásicas alas cortas de los cuerpos elevadores o descensores de emergencia.
Estas naves solían usarse sólo para descender, tenían una buena maniobrabilidad y eran duras, pero por contra pesaban demasiado para ser orbitadas por sus propios medios.

Cuando completaron la revisión, Tarek se estaba haciendo la idea de tener muchos hijos con una mujer de pelo naranja apagado, en una isla desierta.

El planeta entero está desierto, no necesitas la isla, a menos que quieras huir de mi.

Selena hablo con suavidad, pero con algo de sarcasmo, y continúo:

Y no necesitas tener hijos si lo que quieres es más sexo conmigo

Tarek enmudeció, y recordó que tenía que aprender a pensar con menos intensidad. ¿Podría ella saber todo lo que pasaba por su mente? No pudo evitar el verso y la imagen “Montes coronados de nieve rosada”

Los hombres sois fascinantemente simples. Vámonos, esto está completo, ahora nuestro ajuar.

Tarek supo que ella, sentía cómo el la miraba, estaba un poco obsesionado y el plan que tenían de ser robinsones no le hacía gracia, el había naufragado en su niñez y las semanas que espero el rescate las pasó sin sufrir penurias pero sin ninguna comodidad.

Esta mujer me ha cambiado la vida, espero que sepa tan bien lo que hace como sabe lo que pienso.

Un gesto brusco de Selena hizo que se detuviera.

Algo va mal, el código de este contenedor no es el que debería tener.

¿Qué código?

Replico Tarek, que olía el desastre.

Fíjate en este icono, en la cubierta del contenedor.

Señalando con su índice derecho.

No veo nada raro.

Dijo Tarek.

El sello no es el que debería haber, además este está mecanizado. De todas formas ya no hay vuelta atrás, ya hemos llegado y hay que hacerlo.

El pensó en formas mejores de pasar el tiempo con ella, que vivir sin comodidades y con penurias en un planeta desierto, pero prefirió no enumerarlas, para evitar la reprimenda.

-Vamos a bajar, coloquémonos los trajes y a la cápsula de descenso.

En unos minutos tuvieron lista su nueva apariencia, incluso en la microgravedad les resultó algo farragoso moverse hasta la cápsula, pero una vez estuvieron dentro todo fue más sencillo.

Selena abrió el canal de la radio e informó al piloto:

-Capsula a Puente, preparados para el descenso

-Puente a Cápsula, estaremos listos en 20 minutos, ventana de descenso 8,4,2,7 con intervalo 34 y apertura 12.

Selena, replicó:

-Capsula preparando descenso. Ventana establecida en 8,4,2,7 con intervalo 34. Calculando orbitas para grado 12.

Tarek se maravilló de que Selena tuviera una resolución tan grande y fuera tan hábil en tantas cosas, no dejaba de sorprenderle. Pensó en Ceiba, que era la única gran piloto que había conocido, era realmente fácil seguir el protocolo de navegación , pero por lo general a las mujeres les aburría. Ceiba tenía una presencia que arrugaba al más pintado, y sin dejar de tener un comportamiento totalmente profesional en el puente y en cabina, era además dulce y muy comunicativa, cosa que no era habitual en los pilotos. También Sara era una excelente tripulante de vuelo, aunque prefirió dedicarse a los vuelos experimentales y eso la llevó lejos de Tarek. Pero no quería recordar aquella historia, ahora tenía que concentrarse para tener éxito en la colonización del planeta.

¿Tendría nombre? Se preguntaba Tarek.

Mouro

Respondió Selena, mientras acababa de programar el ordenador de descenso y hacer un volcado de estado sobre los ordenadores de soporte.

Tarek no dejaba de preguntarse hasta donde podría leer su mente, y volvió a traer a su mente la imagen de un colonizador experimentando en un paraiso para robinsones.

Puente a cápsula, Iniciando secuencia, 5 minutos

Secuencia iniciada

La luz de la cápsula se fue atemperando y los monitores comenzaron a volcar información.
El proceso de entrada era algo a lo que Tarek ya no estaba acostumbrado, de hecho el no había descendido muchas veces, sin embargo, ella lo dominaba.

Selena se giró y le miró con dulzura, de forma que incluso a través del reflejo de la escafandra el captó y le dijo:

Mira, se que no puedes digerirlo todo ahora, pero te pido que confíes en mi como lo hiciste anoche. No quiero que hagas nada que no te guste, pero a pesar de que no te sirva para comprenderlo te diré que todo esto ya ha sucedido y no ha pasado nada. Ten fe.

Selena, quiero que sepas que aunque no entiendo casi nada de lo que está sucediendo, se que te amo, y mis recuerdos no me dicen otra cosa. Me gustaría que supieras que te estoy admirando más y más a medida que te conozco y no quiero que te ofendas por los pensamientos que me puedan venir a la mente y que tu puedas leer o escuchar.

Cariño: yo también pienso lo mismo muchas veces, no te preocupes, lo que pasa es que los hombres a veces sois monotemáticos. Relájate y prepárate para la marcha.

Los monitores cambiaron de color y se dibujó la ventana de descenso. El piloto de la nave fue leyendo la secuencia de comprobación y advirtió a Selena de que la suelta de los contenedores sucedería en la siguiente órbita.

Selena trató de replicarle que sería conveniente lanzar los dos primeros y dejar los otros para otra órbita, quizá luego no había maniobra posible. Pero el proceso ya había empezado y los motores rugieron produciendo una gran aceleración en la cápsula.

Tarek supo que todo estaba en las manos de Selena y del destino, del que ella parecía haber salido, y se conformó con no marearse.

La cápsula de descenso no era precisamente pequeña, pero se movía como un avión de papel en un vendaval. Primero, fue encontrar la velocidad y el ángulo preciso para penetrar la viscosa atmósfera del Mouro, una vez en la senda, sobrevivir a un recalentamiento fatal para cualquier estructura artificial, y por último recuperar un rumbo y velocidad que les acercara al lugar de aterrizaje.

Durante más de 20 minutos la capsula cabeceó y se sacudió como un tonel girando sobre sí mismo, a veces con suavidad, pero algunas otras veces con las convulsiones que sólo en una entrada manual se puede conseguir.

En el punto álgido, las llamas que socarraron el exterior de la cápsula hacían que no se pudiera ver nada en el interior, en ese momento, la protección de la escafandra se activó y Tarek y Selena estuvieron viendo en la pantalla interna los monitores, mientras el calor insoportable no conseguía atravesar el cristal de la cápsula.

Tras unos momentos en los que Tarek creyó perder los nervios, las llamas cedieron y tras la entrada en acción de los retrocohetes, el cielo azul se abrió a sus pies.

Selena, hizo girar la capsula sobre si misma haciendo un tonel para poder observar bien la zona de aterrizaje, y Tarek, disfrutó de la vista como nunca lo había hecho, al fin y al cabo estaba vivo y al lado de la mujer que recordaba amar, aunque esto apenas había empezado a suceder.

Durante unos minutos decidieron donde deberían aterrizar, y Selena comprobó la ruta.

El vuelo ahora suave de la cápsula permitió que el escudo se enfriara rápidamente, de miles de grados había pasado la temperatura a unas pocas decenas bajo cero.

Cuando Selena, inició la comprobación del aterrizaje, maldijo:

Nos hemos quedado sin tren

Tarek sabía que eso no era una buena noticia y le dijo:

Haz otro tonel y decidimos donde amerizar.

No se trata de donde, sino de que cuando caigamos al agua nos hundiremos, llevamos demasiada carga.

Bueno, podemos probar a hinchar la lancha y mantenerla amarrada o salir antes de tiempo y lanzarnos fuera de la cápsula.

Bien, veamos dónde puede ser.

Dijo Selena, iniciando un suave tonel consciente de que ya no tenían tanta caida como para jugar con la trayectoria.

Allí.  -señaló Tarek con la mano, mientras decía- Cerca de la playa, en esos bajos que hay a la derecha. Del río.

Bien, es un buen lugar y no debe ser muy profundo podremos recuperar la capsula aunque se hunda. Quítate el traje, vamos a necesitar poder movernos rápidamente.

¿A qué temperatura estará el agua? -preguntó Tarek con preocupación de sufrir hipotermia.-

No te preocupes, si tienes frío, puedes pensar en mis…

Caderas, la interrumpió Tarek.

Vaya, te estás soltando cariño. Date prisa que ya nos queda poco para tocar.

Tarek se levantó con pesadez, añorando la microgravedad y se movió hasta la parte trasera donde se quitó el casco, los guantes y las botas, ajustó la cadera del traje al soporte en la pared de la cápsula y poco a poco fue sacando su cuerpo del exoesqueleto acolchado.

Pasó a la parte del almacén y sacó unas botellas de oxígeno portátiles, dejando una en cada uno de los bolsillos de su pantalón y una más cerca de Selena, junto a su asiento.

Amor, voy a lanzar la vela, agárrate.

Siempre quise que alguien me llamara así.

La cápsula se tambaleó mientras el trueno de los explosivos sonó. La tapa del parapente voló  mientras la vela se desplegaba, osciló. Pronto se estabilizó con una suave vibración, que indicaba que estaban suspendidos de una vela gigante de más de 800 metros cuadrados, la fricción del viento sobre los cabos transmitían parte de la vibración a la cápsula, aunque el movimiento era suave.

Tarek, abrió la escotilla superior y tuvo cuidado de palpar antes de apoyarse para comprobar que no quemaba, afortunadamente en Mouro la atmósfera era mucho más alta que en la tierra y el descenso mucho más largo daba tiempo a que el casco se enfriase.

Selena, preparó la trayectoria calculando el viento local que parecía querer derivarlos mar adentro.

Déjalo caer en la playa, con este descenso no hará falta ni siquiera el tren de aterrizaje si en los últimos veinte o treinta metros frenas la vela.

Tienes razón, dime donde prefieres que lo deje.
No, se, lejos de la orilla para evitar la marea.

Tras la duna.

El suave descenso se aceleró con el giro y uno de los cables cedió a la tensión, sonando como un latigazo.

No creo que lleguemos, estamos virando

Exclamó Selena, mientras intentaba controlar la trayectoria. No podía girar más, hacia la derecha sin poner en peligro el resto de cables y hacer un giro completo a izquierda podría suponer perder una milla o más de posición lejos de la orilla.

Dejalo caer más rápido o nos vamos a ir a la deriva.

Tarek sabía que Selena estaba haciendo lo posible, pero se temía caer lejos de la orilla en un día de poniente y sabía lo dificil que podía llegar a ser volver a la costa.

La cápsula descendió dando trompicones, mientras el giro a derecha no acababa de mantenerse, el viento soplaba desde la costa y la aproximación fue llevándolos sobre la rompiente.

Tarek comprendió que no iban a poder salvar la cápsula si caían en las olas y le urgió a Selena: quítate el traje, rápido.

Selena lo dejó en automático, mientras veía como la deriva los llevaba mar adentro trató de levantarse, pero el cinturón se había quedado trabado.

En unos segundos, la cápsula tocaría el agua y sería mejor no estar entre los cabos de la vela, pensó Tarek, una cosa es la sólida tierra y otra la siempre fatal superficie del agua en una rompiente.

Tarek se asomó por la escotilla y vió como Selena forcejeaba con el cinturón. Bajó por la escala y pensó en cerrar la escotilla, pero decidió liberar antes a Selena.

Saltó hacia la mujer de pelo naranja y buscó en su cinturón un cuchillo, pero no lo encontró. Se volvió hacia su mochila y rebuscó hasta encontrar una navaja pelacables, que haría las veces.

El cinturón cedió al primer corte, pero mientras tanto, la cápsula había llegado a la altura de las olas y una ola de dos metros, le dió un fuerte empujón.

Tarek, perdió el equilibrio y Selena cayó fuera del asiento golpeandose con la escafandra.

Tarek se recuperó y miró la escotilla, por la que entraba agua salada. Se asomó para cerrar la escotilla, pero los cabos de la vela se habían enganchado en la misma haciéndolo imposible.

Se movió rápido hacia Selena, pero el movimiento combinado de la vela estirando de la cápsula mar adentro como una cometa y los golpes de las olas, hacían difícil prever el movimeinto, y Tarek volvió a caer, cortándose con la navaja.

Selena consiguió quitarse el casco, pero todavía estaba en el suelo y el agua empezó a entrar en su traje.

Tarek se acercó a selena, y la ayudó a incorporarse, mientras ella se quitaba los guantes.
Cuando Tarek se dió cuenta de que había demasiada agua dentro, Selena no podía agacharse para quitarse las botas. Se estaban hundiendo y comprendió que tendrían pocas posibilidades de sobrevivir. Miró por los cristales ahumados y pareció ver el fondo a unos metros, quizá no era tan profundo, pensó.

Tarek palpó su pierna derecha y encontró la botella de oxígeno que había guardado en el bolsillo.

Le dió una a Selena y buscó la otra para él.

Dejó a Selena sentada con la escafandra inundada y sin poder moverse, se aseguró de que podía usar la botella y la aseguró a la manga de la escafandra con la tira de velcro.

Se movió rápido hacia la escotilla y trepó por la escala, hasta llegar a los cabos que la mantenían abierta, los cortó y esperó que la vela retirase los cabos. Cerró la escotilla que afortunadamente no estaba dañada. Y pensó en liberar el tren de aterrizaje como ancla, al menos ganarían un tiempo antes de adentrarse en el mar.

Pero giró la mirada y vio que Selena apenas se movía. Quizá tenía una conmoción por el golpe.

Selena, usa la botella de oxígeno.

Gritó. Mientras se dirigía hacia ella.

Buscó en el bolsillo de la mochila un cabo y lo engancho a la escafandra de ella, lo aseguró al techo en uno de los soportes universales y tiró. Cuando notó el peso, lo aseguró dejándolo tenso sobre una de las asas del panel de control. Se agachó y liberó los seguros de la cadera de la escafandra, para separar las dos partes y permitir que ella pudiera salir del traje inundado.

Soltó el extremo del cabo y volvió a trirar de el, la escafandra se movió hacia arriba y ella quedó liberada. Ahora faltaba sacarla del pantalón.

Selena, estaba sin duda conmocionada, porque no hablaba y miraba pero no acababa de reaccionar. Tarek lanzó la parte superior del traje de ella detrás del panel de control y vovió con ella. La tomó por las axilas y sintió sus pechos suaves acomodarse, pero sin detenerse, la levantó y la sacó del traje inundado que seguía en el asiento.

Colocó a Selena al lado de la escala y la aseguró con el cabo.

Había que abandonar la cápsula antes de que se hundiera. Se acordó del tren, había fallado en la extracción, pero quizá el explosivo funcionara ahora, había que probarlo.

Tanteó en el panel hasta que encontró el menu del tren de aterrizaje: la opción de expulsión requería una confirmación: busco en su mente la clave que pudiera haber usado Selena. Al final introdujo TAREK, y funcionó. El tren bufó y la cápsula se tambaleó. Entró más agua. Al menos tenían un ancla. Lo notó en el cambio en el movimiento, las olas ahora tenían un ritmo, y la cápsula se orientó por el tirón de los restos de la vela.

Tarek, volvió con Selena y comprobó que ya se movía aunque lentamente, pero seguía sin hablar. Le colocó las manos en la escala y le hizo el gesto de subir, ella lo entendió. Tarek subió e intentó abrir la escotilla, pero no pudo, lo volvió a intentar, pero no consiguió moverla. Comprendió que se estaban hundiento, la presión del agua impediría que abriera la escotilla. Sólo había una forma de salir: rompiendo el cristal de la capsula.

Tarek buscó un arma, pero no encontró más que una pequeña pistola de bengalas. Tomó una de las bengalas y la cubrió con uno de los mandos metálicos del panel de control, afortunadamente estaba atornillado y no remachado. Disparó la bengala sobre el cristal y este se astilló pero no entró agua.

La bengala comenzó a llenar de humo la cabina y supo que morirían asfixiados si no conseguía romper el cristal.

Tomo la pistola y la cargo de nuevo, pero esta vez la puso en el mismo cristal.
Disparó.

El cristal cedió y se colapsó, el agua entró a raudales y las dos bengalas flotaron sobre el agua mientras la luz cegadora inundaba de un rojo turgente la capsula accidentada.

Tarek tomó a Selena por la espalda y le colocó la máscara para que respirase con la botella de oxígeno que antes le había dado.

La arrastró por el agua rojiza hasta la apertura y con cuidado la hizo pasar entre los restos de cristales. Tras sacarla ascendió como pudo con ella, sacándole el aire de lso pulmones presionandola en el estómago repetidas veces. Finalmente llegaron a la superficie.

Las olas ya no rompían sobre ellos y debían estar a una milla más o menos, pero la cápsula mantenía los flotadores del tren hinchados y podría servir como refugio, además los protegía del viento.

Selena, empezó a reacciónar con la frialdad del agua y comenzó a hablar, aunque no coordinaba bien lo que decia.

Tarek, la aseguró al flotador y buscó en su bolsillo y luego en su cinturón la navaja. La encontró y cortó los cabos que mantenían la capsula atada a los flotadores. Lo hizo de uno en uno y fue atando los cabos hasta conseguir un largo cabo anudado de unos diez metros. El ultimo cabo, cedió al segundo corte y la cápsula giró y se hundió definitivamente, sería un gran ancla, mientras esperamos que cambie el viento.

Tarek se aseguró de que Selena respiraba, y la besó, con amor.
Dio las gracias por haber sobrevivido y por haber llegado al planeta sano y salvo.

Ahora era ya por fin un robinson. Por segunda vez en su vida aunque mucho mejor acompañado.

Fueron unas horas que pasó abrazando a Selena para que no se enfriase demasiado, el agua no estaba muy fría, pero el viento hacía que fuera más intensa esa sensación.

Finalmente, el viento roló y los flotadores se pusieron entre la cápsula y la orilla. Ya estaba oscureciendo, pero todavía se divisaba la rompiente y la cresta de las dunas más allá.

Tarek, cortó el cabo que le unía a su gigante ancla una capsula de descenso que ya no serviría para más orbitaciones ni descensos. Se preguntó si volvería a ver esos equipos, esa tecnología.

Los flotadores fueron llevándolos hasta la rompiente y luego, jugando hasta la orilla, donde el mar se rendía cada vez de una forma más violenta sobre la arena.

Cuando hizo pie tomó a Selena en brazos y la llevó hasta las dunas. Allí la reclinó suavemente sobre la arena, mientras ella sonreía. Tarek volvió resoplando hasta la orilla y recogió los flotadores unos cientos de metros más allá de donde los había dejado y tiró de ellos. Le costó llevarlos hasta la duna pues el viento soplaba cada vez con más fuerza pero serían muy utiles para improvisar una cabaña.

Tras colocarlos, y dejar a Selena sobre uno de ellos, usó los otros para hacer un techo, amarrando los cabos entre ellos. Luego buscó unas cañas y las cortó, para reforzar el anclaje amarrándolas a los cabos y cubriéndolas con arena.

Finalmente descubrió en uno de los flotadores, una botiquín y sacó la manta térmica para cubrir a Selena, que tan pronto como empezó a entrar en calor, se durmió, recostada.

Había sido más largo de lo que el pensó, pero estaban vivos, y estaba con la mujer que amaba, esperaba que ella se recuperase pronto y el la abrazó, y entrelazando sus piernas, también se dejó vencer por el cansancio.

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Acerca de

No hay mucho que decir de cierta importancia sobre mi. Soy Sikh, profesor de Kundalini Yoga, también formador de profesores de K.Y. y doy algunas clases de K.Y. He sido programador de páginas web con resultados dispares. También he sido profesor de programación y diseño elemental de páginas web con HTML, JavaScript y PHP. Afortunadamente colaboro con una academia de renombre en el aspecto técnológico: CICE, donde doy cursos basados sobretodo en tecnología web: PHP, Javascript, HTML, CSS, Ajax. Así como MySQL http://www.ciceonline.com Siempre relacionado con tecnologías de código abierto. Ahora estoy volcado en un proyecto de comunidad yóguica en el campo, en Guadalajara. Well there is not more important to say about Devta except that it's me! I am a Kundalini Yoga Teacher, spanish, fallero, and I had being a computer programmer, oriented to PHP and Web Pages and Web Applications. Fortunatly I work in CICE, a technology and computer academy, in Madrid. http://www.ciceonline.com. There I teach PHP, Javascript, HTML, CSS, AJAX and other web related techonolgy, and MySQL. Always related open source technology and code. Now I teach K.Y. classes and teachers training courses. More and more I am working to build up a little yoguic community in the country, in Guadalajara, near Madrid (Spain).

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