El Sol y la Luna fueron felices

Había un sol, que se creía El SOL, y hubo una luna que no se sabía La LUNA.

Ambos, paseando, se conocieron antes de que la luna fuera ella misma. Pronto, tan jóvenes, empezaron una relación. Todo era bonito y en el atardecer de la galaxia, fumaban juntos polvo interestelar mientras se decían tonterías. Iban a las fiestas de las pléyades y a veces se rozaban las caderas en el cinturón del impresionante Orión.

El tiempo pasó y la Luna decidió evolucionar. Y pronto en sus ejercicios orbitales, fue descubriendo que tenía sus propias cualidades, y se decidió a explorarlas. Poco a poco fue viendo que ella misma podría ser una luna, quizá quien sabe llegaría a ser Luna. El camino era interesante y ella iba aprendiendo muchas cosas. Comprendió el efecto que tenía sobre las mareas, y empezó a experimentar con la nutación, un leve movimiento de su eje de giro. Era interesante aprender a sentirse ilimitado y crecer en conocimiento.

El sol no había tenido tanta suerte, por circunstancias, decidió dejar de ser una estrella y lo intentó dos veces, pero no le aceptaron ni como gigante roja ni como enana blanca, y desde entonces, se quedó trabado en esos dos estados, de vez en cuando tenía una fase de estrella normal, tirando a rojiza, aúnque cuando le emanaban esos destellos azules era tan intenso, que la luna no podía dejar de sentirse recompensada.

Decidieron trasladarse a otro sistema solar, y mientras se acoplaban en sus órbitas, la luna ya empezó a parecer una Luna completa. El sol no tuvo la misma suerte y no acabó de encontrar su orbita precisa, a veces se descontrolaba y se convertía en una gigante roja abrasando a la luna que intentaba mirar para otro lado para no ser cegada. En otros momentos, el sol se transformaba en una enana blanca, densa y profundamente comprimida, y en esos momentos la luna buscaba a su sol para poder reflejarlo, como buena luna que era, pero no lo encontraba.

El sol se fue hartando de que la luna no le reflejara, pero no se daba cuenta de que cuando era una gigante roja abrasaba a la luna hasta chamuscarla, y cuando se convertía en una enana blanca, su tamaño y su brillo se reducía tanto que costaba encontrarle y era completamente imposible reflejar esa luz pálida y apagada, hasta las estrellas del resto de la galaxia brillaban más que el.

La Luna, fue adquiriendo la capacidad de emanar su propia luz, aunque estaba encantada de poder reflejar a su Sol (para ella siempre había sido un Sol, aunque estaba dándose cuenta de que quizá sólo era un sol, quizá incluso un proto-sol).

El sol, seguía irritándose porque la luna no le dedicaba el 100% de su reflejo, pero no se daba cuenta de que la Luna ya estaba irradiando su propia luz, e inconscientemente se sentía celoso.

Afortunadamente el nuevo sistema solar pasó por una zona de la galaxia donde una nube de polvo interestelar, había creado un par de meteoritos. Uno de ellos, alcanzó el sol, dándole en el corazón mismo.

Cuando el sol se dió cuenta del dolor que sufría, todo desapareció para él. Nada existía ni era más importante, sólo estaba su dolor. El sol, gemía y se quejaba sin darse cuenta de que en sus convulsiones estaba abrasando a la luna. Esta, manteniéndose obediente en su órbita hacía todo lo posible para no tiznarse, pero el color que tenía recordaba a las piedras sobre las que se hace fuego.

Cuando la luna estaba a punto de marcharse a otra órbita, el segundo meteorito la alcanzó. La luna, que era mucho más pequeña que el sol, perdió el conocimiento y el sentido de la rotación y dejo de girar para protejerse del calor abrasador del sol.

El sol, pronto se dió cuenta de que la luna era negra y no reflejaba ni emanaba luz en absoluto, también observó un agujero que la atravesaba, pero no encontró otra forma de reaccionar que encogerse.

Siendo de nuevo una enana blanca -la práctica le había dado la facilidad de hacerlo casi instantáneamente- y esperó, como siempre hacía, al fin y al cabo el tiempo giraba en torno al sol, el era el dueño de todo en su sistema.

La luna, poco a poco comenzó a respirar y aunque intentó rotar, no pudo hacerlo. Mientras la luna seguía en su órbita alrrededor del sol abrasador, trató de pedirle ayuda, pero no lo vió. El sol convertido en una enana blanca y estando tan dañada y tiznada la luna, no pudo distinguirlo del fondo de estrellas.

Y la luna comenzó a llorar.

Lloró luz, lloró asteroides, lloró pequeñitas estrellas, planetitas, y hasta nubes de polvo, y luego agua, en abundancia. A medida que el llanto le ayudaba a sacar el dolor de su corazón agujereado, el tizne se fue levantando y pronto comenzó a recuperar su propia luz, esta vez, extrañamente rosada, suave, segura, cálida.

El sol en un rincón de su órbita veía con asombro el proceso y de repente se acordó de su profundo dolor. Que paradójicamente había desaparecido durante la desaparición de la luna. Y trató de hacer volver su dolor. Le dolió, le dolió mucho, pero ya no era lo mismo, se dio cuenta que su dolor respondía a una decisión. Penso mucho sobre ello, pero no consiguió comprenderlo, su dolor era tan real, y era tan doloroso…

Sin embargo la transformación de la luna en un ser tan majestuoso le hizo pensar, recordó todo el tizne que vio sobre la luna, observó las quemaduras viejas y nuevas en su rostro y vio la fuerza de su llanto desesperado.

También vio el dolor que la luna había superado y la extrañamente cálida luz que desprendía ahora.

Penso si el no podría hacer algo parecido. Al fin y al cabo a él le gustaba ser como era, pero era tan doloroso… Pero no fue su dolor el que le impulsó, ya que el se sentía a gusto con su dolor auto infligido. Si no el dolor que había causado a la luna, ahora ya una Luna completa, llena totalmente. Y decidió experimentar.

Pronto el Sol comenzó a irradiar su propia luz, sin tener que crecer hasta ser una gigante roja, y no se permitió desaparecer en una enana blanca. Estuvo un tiempo y aunque tuvo algunas recaídas, poco a poco comenzó a ver como todo su entorno se polarizaba gracias a su presencia y el viento solar comenzaba a refrescar a la Luna que ahora estaba llena todo el rato.

El sol comprendió, le llevó su tiempo, que su estado natural era el de un sol estable, cálido y fuerte, constante y generoso, y que eso permitía a los planetitas crecer y madurar y a la Luna reflejarle. Él mismo se había desembarazado de ese dolor atroz, que ya no entendía como había podido soportar tanto tiempo.

La Luna que ahora se sentía ella misma como nunca, no tenía reparos a reflejar la luz del sol, porque sabía que ella misma tenía su propia luz, pero la combinación de ambas era la que alimentaba a los planetitas que iban engordando poco a poco en el nuevo sistema solar.

Y aunque siguieron disfrutando mucho tiempo de su relación nunca más confundieron su presencia con su reflejo o fueron abrasados o desaparecieron. En los planetas se desarrollaron civilizaciones avanzadas que cumpliendo su ciclo surgieron y cayeron y muchos microseres vivieron gracias a la armonía que el sistema había alcanzado.

Y cuando de vez en cuando un cometa viajero pasó por el sistema varias veces escribió en su libro de bitácora:

Desde que el sol aprendió a ser constante y generoso, a pesar de sí mismo. Deesde que la luna aprendió que ella era ella misma y no se dejo abrasar, ni quedar afectada por la desaparición del sol, manteniendose segura y constante. Desde ese momento, nació un sistema solar donde Sol y Luna viven felices. Y de vez en cuando ven nacer un nuevo planeta, mientras en estos, los humanos crecen y mueren siendo felices o no, buscando las raices de su esencia.

El cometa tachó definivamente el primer título que había puesto en uno de sus viajes anteriores:

El sol violento y la Luna resignada, y lo sustituyó por: El Sol y la Luna fueron felices.

Y aquí acaba este feliz relato, como la vida misma.

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Acerca de

No hay mucho que decir de cierta importancia sobre mi. Soy Sikh, profesor de Kundalini Yoga, también formador de profesores de K.Y. y doy algunas clases de K.Y. He sido programador de páginas web con resultados dispares. También he sido profesor de programación y diseño elemental de páginas web con HTML, JavaScript y PHP. Afortunadamente colaboro con una academia de renombre en el aspecto técnológico: CICE, donde doy cursos basados sobretodo en tecnología web: PHP, Javascript, HTML, CSS, Ajax. Así como MySQL http://www.ciceonline.com Siempre relacionado con tecnologías de código abierto. Ahora estoy volcado en un proyecto de comunidad yóguica en el campo, en Guadalajara. Well there is not more important to say about Devta except that it's me! I am a Kundalini Yoga Teacher, spanish, fallero, and I had being a computer programmer, oriented to PHP and Web Pages and Web Applications. Fortunatly I work in CICE, a technology and computer academy, in Madrid. http://www.ciceonline.com. There I teach PHP, Javascript, HTML, CSS, AJAX and other web related techonolgy, and MySQL. Always related open source technology and code. Now I teach K.Y. classes and teachers training courses. More and more I am working to build up a little yoguic community in the country, in Guadalajara, near Madrid (Spain).

Publicado en Cuentos, Uncategorized
7 comments on “El Sol y la Luna fueron felices
  1. Lou dice:

    Es muy muy muy bonito… lo lei con el corazón!! gracias por compartirlo!! peace and love

  2. JUANMA dice:

    Conocerte a ti y ver en palabras lo que pasa por tu cabeza y sobre todo por tu corazon….

    La luz que emites y a veces nuestros (mis) despistados y esporadicos brillos hacen que no podamos ver la luz que podemos llegar a dar, pero supongo que como la luna o el sol muchas veces no vemos, no nos creemos y no nos pensamos el brillo que tenemos….

    Gracias por compartirlo, y como siempre gracias por hacerme pensar/sonreir….

  3. Cris dice:

    Gostei muito Devta

    Beijo grande

    Cris

  4. Uma bela história, Devta! Devias de escrevê-la num livro…

    Um grande abraço
    Rui

  5. Cristina dice:

    Obrigado Devta, por existires, por partilhares o teu coração 🙂
    As tuas palavras são especiais… o momento de ler este conto foi especial.

    Cris
    (Sant Beant)

  6. Lunática Bea dice:

    Querido Devta:
    Gracias por tu relato, verse uno mismo desde fuera ayuda mucho y es fácil identificarse con alguno de los dos astros (incluso con los dos, según el momento). Gracias por tu final feliz, de corazón. Te deseo que sigas brillando así en este universo nuestro.
    Bea

  7. gisela dice:

    q boludes

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