El encuentro

Las miradas en las que coincidieron resultaron intensamente magnéticas, había algo raro porque resultaban extrañamente conocidos. ¿Habría alguna posibilidad de haber conocido a esa mujer?

No recordaba esos ojos, pero por otra parte, estaba empezando a ver lo que había en ella, lo que había en su pasado y en su corazón, y tuvo el pálpito de que pronto estarían juntos. No podía describirlo de otra forma.

Siguió atendiendo al conferenciante, que no parecía fijarse en ese raro baile de miradas.
Los labios de ella se movían acompasadamente con sus ojos, y los pómulos parecían prometer una sonrisa, pero era demasiado pronto para saberlo y era demasiado tarde para intentar algo diferente, la conferencia había empezado y faltaban horas para acabar.

Cuando el conferenciante que en realidad actuaba de maestro de ceremonias, les cedió la palabra, ella no dejó en ningún momento de ser precisa ni de emplear las palabras adecuadas, descriptivas y exactas para transmitir su mensaje.

Que mujer tan clara y tan solemne, sin ser innecesariamente seria, pensó él.

Sin embargo cuando fue su, resultó ser como un interrogatorio, no consiguió expresar sus ideas con claridad y varias veces tuvo que comenzar de nuevo.
Afortunadamente no duró demasiado la tortura y pronto se pasó a un descanso, en el que tuvieron la ocasión de presentarse.

Ella no había quedado impresionada por la dialectica que desplegó él en su intervención, pero ya le conocía y seguía de cerca su trabajo, con lo que supo que estaba nervioso. Se acercó a el, rodeando la sala, cuando llegó a su altura, sonrió y mientras el le extendía la mano para saludar en lo que pretendía ser un gesto profesional y de reconocimiento. Entonces ella, frente a el, le puso la mano derecha en el pecho, y posó suave pero firme su mano izquierda en el pecho corpulento. Y mirándole a los ojos le dijo: No te preocupes suele suceder a la gente que no me conoce, ya hablaremos más tarde, pero ahora es importante que te centres y te olvides de que estoy aquí. Es por el bien de todos.

En ese momento, una nube de paz y dulzura inundaron su corazón y su mente se calmó, supo que ella decía lo adecuado. Ahora no era el momento para perder la cabeza. Estaba en juego la vida de millones de personas y no se podía dejar al azar el desarrollo ni el funcionamiento del plan.

La conferencia continuó varias horas más y llegó la hora de interrumpirla hasta el día siguiente. El había dado un discurso enfervorecedor y había conseguido un acuerdo en la planificación básica de la colonización. Faltaba concretar algo más el presupuesto de cada lanzamiento y establecer el calendario de entradas, pero lo esencial estaba hecho.

Ella se sintió contenta de haber contenido la situación, y este era el momento que durante la primera hora había esperado. Escuchar su voz, poderosa, pero suave, modulada, sentir sus ojos, cerca de ella, mirándola. Y esas manos enormes y fuertes.
Había llegado el momento de reconocerse. Porque él no se acordaba.

Al salir de la sala, ella procuró salir antes que él, dejanle ver hacia dónde iba y se acercó al pasillo perimetral de servicio, una zona poco transitada, pero nada sospechosa. Se aseguró de que el la había visto y supo esperar sin mirar hacia atrás. Podía sentirlo, se acercaba con el corazón abierto, como un niño pequeño.

El la alcanzó en unos minutos tras asegurarse de que los colegas de los que se había despedido no se fijaban en él. Pensó que lo mejor sería seguirla e iniciar esa conversación tan ansiada. Ahora si que podía liberarse de su duda y saciar su curiosidad por aquella mujer extraordinaria. Caminó lentamente y rodeo los ascensores de cristal, con la intención de no hacer el mismo camino que ella. A la vuelta de la ultima torre del ascensor, giró y la vió, majestuosa, recostada sobre un gran ventanal polarizado que dejaba ver una parte del espectro visible, creando una imagen increíblemente bella y profunda.

Mientras se aproximaba a esa mujer misteriosa, pensaba en ese contraste, los ojos negros como el fondo del espacio, su leve sonrisa con la frialdad del exterior y su postura firme pero relajada, en este tiempo de crisis. Le daba confianza en ella. El comentario que le hizo antes le había tranquilizado, pero no sabía como iba a reaccionar al estar con ella, a solas.

Antes de que el llegase, ella giró su cabeza y mirándole, sonrió. Luego su cuerpo entero en un movimiento natural y preciso, volteó y abanzó dos pasos hasta alcanzarle.

Ella miró al hombre y le vió en su enormidad física, ligeramente inseguro, expectante pero al tiempo relajado, quizá por el cansancio.

-Hola, me alegro de volver a verte. -Dijo ella

-Hola, Yo también me alegro. ¿que tal?

y luego mientras pensaba en de qué se conocerían, se le escapó casi como un murmullo:

-¿No deberíamos ir a un sitio más tranquilo?

-Bueno, no creo que haya muchos sitios más tranquilos que este, dijo ella, mientras con un leve giro de su cabeza, miraba por la ventana polarizada una escena en la que la Galaxia formaba un cordón lechoso y contrastaba con un fondo negro y azulado.

-Quizá más tranquilo en estos tiempos no encontremos nada, tienes razón, pero si podemos ir a algún lugar más recogido, o al menos con menos radiación.

Pensó en explicarle a la mujer que la ventana polarizada filtraba cierto espectro de ondas pero había otras muchas que no eran adecuadamente filtradas, pero se dió cuenta de que ella ya era consciente de eso y tampoco era tan importante.

-Ven, acompáñame

Le dijo ella, mientras tomaba su mano derecha y le dirigía a la zona de los ascensores. No seas impaciente.

Antes de llegar, ella se detuvo frente a un hueco de emergencia, y le hizo entrar a el. Era una zona reducida, de 5 metros de lado y forma cuadrada, era una zona de servicios de seguridad en la que dos puertas enormes se cerraban rápidamente en caso de despresurización, aquí no hay cámaras instaladas, pensó el.

Ella se situó frente a la pared central y soltando su mano, hizo un gesto, y de la pared que aparentemente era maziza, se abrió una ranura y en unos segundos una puerta se había deslizado dejando un corredor negro a su paso.

-Acompañame.

Le dijo con firme dulzura, mientras el trataba de recordar el diseño de la estación espacial que conocía, para saber si había conductos reservados.

-Relájate, y confía en mi.

No tenía otro remedio, la puerta se había cerrado a su paso y el espacio que se habría ante ellos era completamente negro. El sólo sabía que ella estaba allí porque la oía hablar. Intentó escuchar el ruido de su respiración, pero no pudo.

De repente, estaban en una estancia de relax, había una cama, con una mesita de noche y una pantalla de imágenes. Había una ventana blindada que parecía filtrar otro rango del espectro visual. Había también una sala de estar con varios sofas y lo que le sorprendió es que hubiera flores. Pero su olfato pronto le dió otra sorpresa y fue el dulce olor de un suave incienso natural. No se alarmó, porque ya se esperaba cualquier cosa.

– ¿Quieres agua?

Le dijo ella.

– Si, gracias.

Ella le sirvió un vaso de agua desde una jarra transparente que debía contener al menos dos litros de agua, y le indicó con un suave además que se sentara.

El miró y dió un paso atrás para sentarse en un gran sofá blanco, mientras ella se acomodaba en otro, cercano.

– Mira, se que me conoces pero crees que no me has visto antes, todo esto tiene una explicación.

– Me alegra que seas tan directa, sigue por favor.

Ella continuó mirándole a los ojos, mientras gesticulaba con las manos grácilmente, era una condensación tal de serenidad y armonía que el pensaba que no tenía muchas posibilidades de que fueran a tener una relación.

– Hace mucho tiempo que se creó un grupo de personas para proteger la humanidad. Ese grupo no tienen nombre y no existe oficialmente. Una de las tareas que tiene encomendadas es la de proteger y tutelar la evolución de la humanidad. Como ya sabes ultimamente las cosas no han ido bien, y estamos haciendo un esfuerzo por garantizar que los exiliados del imperio tengan acogida en un sitio seguro. También queremos que se encuentre un lugar donde se pueda establecer desde el inicio un sistema que evite volver a tener las rivalidades que nos han llevado a este punto.

El pensó en replicar que la única rivalidad se basaba en la incompetencia y egoísmo de los radicales, pero sabía que estaba reaccionando y que lo que decía la mujer era profundo, cierto y estaba seguro que tenía que ver con el plan de colonización.

– Es importante realizar una colonización ordenada, en la que el planeta, no sufra los mismos castigos que sucedieron en la tierra. También es importante cuidar de que todo el mundo pueda trabajar y sentirse libre.
No vamos a consentir situaciones de desigualdad, pero antes de que intervengamos, me temo que vamos a tener que resolver un asunto más urgente.

En ese momento, la mujer cada vez más misteriosa, hizo un ademán y en la pantalla de proyección apareció el planeta destino y sobreimpresa la palabra Mouro. El gráfico evolucionó hasta mostrar un esquema de la situación actual. Se veía la posición de las naves, el planeta, las lunas y unos planetoides cercanos. El lo vió familiar porque ya conocía ese esquema.

-Ahora viene lo que necesitas saber:

En el esquema se hizo un zoom alejando todo en la vista, mostrando el segundo sol del sistema y todos los planetas del primero, y apareció una orbita elíptica muy alargada de algo que parecía ser un cometa, en ese momento, comprendió. Las orbitas del cometa y la ruta de la flota iban a intersectar en un punto antes de llegar al planeta.

Eso significaba sólo una cosa, que no podrían llevar a cabo el plan tal como lo estaban diseñando. Y probablemente que millones de personas serían barridas por la cola del planeta, si tenían la suerte de no continuar como parte del núcleo.

-Entiendo, dijo el.

-Si, pero no hay tiempo, es inevitable y es parte de lo previsto.

Respondió ella.

-Bueno podríamos intentar una dispersión de la flota o una corrección de la ruta.

Pero el sabía que cualquiera de las dos cosas no evitaría el impacto del cometa o bien pondría en duda la posibilidad de llegar a Mouro.

– ¿Que podemos hacer? No podemos declarar una emergencia que no serviría de nada, y tratar de contener a la población en las zonas escudo no se puede hacer mucho tiempo.

-Tampoco estarán a salvo, lo único que sería util es preparar los esquipos de rescate y distribuir a los responsables del plan en las distintas naves, más pequeñas y robustas.

Ella no sonreía, pero mantenía l serenidad en su rostro, tenía una fuerza que emanaba de algo poderoso y que el no acertaba a adivinar.

El pensó en voz alta, con la mirada ligeramente perdida.

– Podríamos hibernar a la población y esperar a llegar al planeta.

– Tendrías que demostrar que tienes pruebas de lo que va a pasar y si lo haces nunca más confiarán en la flota.

– ¿Cuanto tiempo tenemos?

– No hay tiempo.

– ¿Que hacemos aquí entonces? ¿Dónde estamos?

Hubo un silencio prolongado y el espetó:

– ¿Quién eres?

– Bueno, ha llegado la parte interesante.

Dijo ella, sonriendo. Sabía que el estaba procesando mucha información y que estaba de repente encontrando que estaba metido en un lío del que quizá no sobreviviría. Y continuó:

-Debes saber que nos ya nos conocemo, he estado siguiendo tu evolución y he asistido a varias de tus clases magistrales, pero nos conocemos de mucho tiempo atrás. Perteneces a una hermandad que ha prometido cuidar de la humanidad, has tenido muchas otras vidas y algunas de ellas, bastantes, gloriosas. Ahora no lo sabes, pero pronto empezarás a recordar, y es importante que seas consciente de que estás aquí para cumplir una misión que tu mismo decidiste.

-¿Ah si?, ¿Llevar a la muerte a varios millones de personas?

-No, salvar a los supervivientes, velar por su seguridad y asegurarles un futuro.

– ¿Y cuando me he comprometido yo a eso?

El estaba empezando a estar visiblemente enfadado. Se estaba encolerizando a pesar de que sabía que no podía hacer nada, esta mujer le estaba sacando de quicio, pero no era ella, era su falta de control.

– Has venido para hacer eso, no existen las casualidades, estás aquí y salvarás a tu pueblo.

– ¿Cómo podéis permitir esa matanza? – dijo casi gritando- , si tenéis esos datos ¿Porqué no los habéis compartido?

– No lo creerás pero lo hicimos.

– ¿Qué?- gritó él saliéndole como un alarido desde el estómago. – ¿Cuando? ¿Quien ha pasado esto por alto?

-¿Olvidas que hay elecciones dentro de poco para renovar la direccion de la flota? Ese es el problema que has de evitar en Mouro.

-¿Cual es tu nombre? ¿Quién eres tú?

-No importa, lo único relevante ya ha sucedido, y el resto lo harás tu mismo.

-Espera… ¿Porqué me has traido aquí?

Ella se giró hacia la ventana, mientras el tenue azul de fondo se veía salpicado de resplandores y diminutas nubes de gas y polvo.

El no podía creer lo que estaba viendo, la flota estaba en el campo de visión, con su estructura clásica, las estaciones espaciales, los cruceros, los grandes hornos y naves de transporte y una pléyade de transbordadores y naves de servicio.

Esa formación distorsionada estaba siendo barrida por una nube amarilla que debía ser la cola del cometa. Los puntos rojos eran seguramente naves explotando o depósitos de combustibles hipergólicos reaccionando, y las nubes blancas serían los restos de material de naves arrasadas por el cometa y chocando entre si.

Unas lágrimas se asomaron por sus ojos enrojecidos, mientras se llevaba las manos a la cabeza, consciente de que estaba sucediendo algo terrible.

Nunca un dolor tan grande había tenido un efecto tan rotundo en el como esa visión de destrucción que por otra parte tenía una plasticidad macabramente hermosa.

-mmm – Intentó articular algunas palabras pero su garganta se colapsó y no pudo decir nada. Volvió a probar y sólo pudo sollozar y lanzar algunos sonidos guturales.

Entonces la mujer, le pidió que cerrara los ojos, a lo que accedió.

Ella se sentó a su lado y le puso las mano derecha en la espalda, sobre su hombro, y frotó suavemente su pecho con la mano izquierda. Le habló cálida y suavemente:

– Has de volver y asegurarte de que esto no vuelva a ocurrir. Ha de ser una colonización libre de jerarquias y justa con el planeta. Ha de ser un lugar donde el amor y la armonía han de ser lo primero. La libertad y el respeto han de crear el orden que necesitareis.

Continuó hablandole, mientras el sollozaba:

– Debeis resurgir de vuestro interior con la fuerza que vuestra conciencia tiene, hacedlo perfecto, no os preocupeis por como parece, sino por como os sentis con ello. Y todo el mundo que participe ha de estar en sintonía. Pasó un tiempo en silencio y dijo: Ahora debes descansar.

El cayó agotado y durmió. Cuando despertó estaba sangrando y dolorido en una pierna.

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Acerca de

No hay mucho que decir de cierta importancia sobre mi. Soy Sikh, profesor de Kundalini Yoga, también formador de profesores de K.Y. y doy algunas clases de K.Y. He sido programador de páginas web con resultados dispares. También he sido profesor de programación y diseño elemental de páginas web con HTML, JavaScript y PHP. Afortunadamente colaboro con una academia de renombre en el aspecto técnológico: CICE, donde doy cursos basados sobretodo en tecnología web: PHP, Javascript, HTML, CSS, Ajax. Así como MySQL http://www.ciceonline.com Siempre relacionado con tecnologías de código abierto. Ahora estoy volcado en un proyecto de comunidad yóguica en el campo, en Guadalajara. Well there is not more important to say about Devta except that it's me! I am a Kundalini Yoga Teacher, spanish, fallero, and I had being a computer programmer, oriented to PHP and Web Pages and Web Applications. Fortunatly I work in CICE, a technology and computer academy, in Madrid. http://www.ciceonline.com. There I teach PHP, Javascript, HTML, CSS, AJAX and other web related techonolgy, and MySQL. Always related open source technology and code. Now I teach K.Y. classes and teachers training courses. More and more I am working to build up a little yoguic community in the country, in Guadalajara, near Madrid (Spain).

Publicado en Cuentos, Mouro

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