Jim el lagarto (II) o bien epilogo y IV

(Refugios provisionales para seres equivocados es un work in progress que se desdobla en una serie de libros de artista que participan de multitud de técnicas. Es un conjunto de narrativas posibles de la alienación, un bestiario de emociones, un archivo de la identidad. aparente)

 

 

El cuento de Jim el lagarto II

 

Nadie supo qué hacía exactamente en aquel lugar. Pero a pocos les extrañó.

 

¿De veras era una cuestión de tiempo?

 

Los gatos robot estaban realizando pruebas de autoestima sobre las almas de las piedras eruditas. El viento estaba en el interior de sus respiraciones. Bajo las plantas flotantes del lago ni una criatura por descubrir.

 

Aleteando, hacia la gruta de las revelaciones.

 

Un encuentro fortuito con el reparador de conversaciones. Una mirada desde el otro lado: el recogedor de incógnitas.

 

Una cabeza perdida a la que preguntar lo que no se recuerda.

 

Un cuerpo en busca de un propósito.

 

Una niña, y después una muchacha. El mismo pelo oscuro. Entre una y otra, un brillo apagado

en la mirada,

un cansancio adquirido con esfuerzo.

 

Un montón de palos de ciego.

 

Caminos a paso de cangrejo, paseos a golpes desconcertados.

 

Las rocas eruditas ni siquiera sabían responder. Pero a la verdad no le importa lo que se piense de ella.

 

En un estanque de prisa la garza encontró el reflejo de su calma.

 

Aún diría más, hace tanto tiempo que no sabes lo que sucede que ignoras el resto de casi todo lo que te ha importado alguna vez. Dejas pasar los días y tras ellos los meses. Pero ya da igual lo que intentes. Es imposible que puedas librarte de esa sensación. Tu vida ya no te pertenece. En realidad, descubriste que era una opinión. Y que hay muchos más esperando el momento. Dales una oportunidad, ¿ ha pasado ya tu hora? Puede que lo hagan mejor que tú. Puede que no te vayan a echar de menos. Y menos ahora. Y no podrías estar menos de acuerdo, aunque es cierto.

 

Veamos. Piénsalo de nuevo. Piensa lo que llegaste a sentir. El miedo subiendo desde dentro hacia un grito.

 

¿Y si el miedo es poseer, si el miedo viene de la ignorancia y lo que podemos hacer es contar una historia para entender? Cuéntala. A ver qué pasa.

 

A lo mejor sólo pasan años. Si la historia es larga de explicar. A lo mejor, y si tienes suerte. Si eso que dices es tener suerte.

 

Tener suerte a paso de cangrejo.

 

No la verdad, es que no tengo nada que decir. Nada nuevo, dijiste. Yo también respondí algo parecido. La misma desgana sorprendida. Todavía demasiado pronto para que no importe. Mejor eso que la indiferencia. Lo pensé, no llegué a decirlo; te prometí lo que iba a intentar darte: un silencio que pudieras respetar.

 

Another girl, another planet.

 

 

Dudas del escriba sin conocimiento de la líquida música impregnando su uniforme de la vida urbana. Dudas de la garza antes de encontrar el sendero hacia el estanque.

 

Océanos subterráneos cubriendo siglos de fuego sin oxígeno.

 

El otro día Sergio estaba jugando en el parque con Keko. Fue cuando vieron los gatos. Estos jugaban con bolas de energía luminosa. Se acercaron un poco más. También querían ver algo mejor esa energía. Y a los gatos, porque eran, … ¿robots? Pero muy simpáticos. En cuanto les pidieron las bolas, emitieron un ruido raro, pero tratándose de gatos robot a las cuatro de la tarde en un parque, aquello era lo mínimo que podía ser el ruido.

 

Así empieza una parte de lo que dices que hay que tener en cuenta.

 

Esa mirada perdida diciéndolo todo.

 

Esa manera de andar.

 

De pasarse la mano por la cabeza.

 

REFUGIOS PROVISIONALES PARA SERES EQUIVOCADOS

 

REFUGIOS EQUIVOCADOS PARA SERES PROVISIONALES

 

Una imagen de Norman Rockwell estallando sin que nadie lo haya visto.

 

Una acuarela creciendo como lenguas en torno a una imagen del subsuelo.

 

Una serie de manchas en busca de un significado de lo evidente.

 

Un conjunto de objetos organizados según su lugar de origen.

 

El brillo de las alas de un insecto clavado al muro.

 

Veinticinco libros con las páginas a medio hacer.

 

La forma de los pensamientos.

 

Cuatro equipos de música sonando al unísono en las cuatro esquinas de una habitación.

 

Zaireeka.

 

Unos labios en llamas.

 

La mente de un muñeco diseñado para estudiar los impactos, la búsqueda del cuerpo. Los recuerdos de la cabeza. Una niña, después una muchacha. La chica del espejo.

 

Dos posibilidades para un solo origen.

 

El ímpetu de las respuestas que no se habían previsto de antemano.

 

Una colección de melodías para el futuro.

 

Dos personas, la misma, hablando del asunto.

 

El miedo y la calma en un espacio mental insospechado. Las olas, los picos de sus crestas alimentándose de la inquietud de la superficie más joven.

 

La preocupación de una ficción interior con demasiados meses como para no saber quién o qué es.

 

Un favor. Un agradecimiento.

 

(Ha estado bien, pero…)

 

-Oye, lo tuyo es muy grave

 

-¿Cuándo?

 

-¿Cuándo?

 

(Dime porqué ya no me hablas)

 

El cuento de Jim el lagarto III

 

Ahora que soy un espectro es difícil decidir qué recordar:

 

canciones,

sucesos,

historias,

 

nada.

 

Vivencias de otra persona que fui yo, o eso parece; qué diferente con la distancia.

 

Ya no preocupa saber si eran verdad o no. Creo que chocamos, Y fue muy lejos de aquí.

 

 

 

Se mecen las manos sobre el reposabrazos, y la cabeza se inclina, cerrados sus ojos al desbordamiento. Pronto, quizás, no más sol como ayer, pronto cerrar una puerta y con ella muchas otras. Golpea una palabra y las ondas se transformarán en conversaciones que se cruzan, con insectos que se aplastan contra los faros y las reglas olvidadas.

 

Cruje el fuego en los recuerdos. Alguien arde en alguna esquina ¿Qué historias te cuentan para que continúes callado? ¿Cuántos caben ahí dentro? Ruidos que no disimulan.

 

Los silbidos marcan las horas que se zafan del viento. Gente que va por ahí ahuyenta dudas a manotazos. Un ovillo que cree ser una pareja de despierta con la luz del día y desayuna lo mismo. La tregua se prolonga frente a una pantalla.

 

De cuando en cuando surge una consecuencia que no tiene origen reconocible, al menos por ahora. Aparcar algunas dudas no arregla nada que no estuviera ya en el suelo. Barremos para casa, y la alfombra contiene cordilleras de polvo, objetos y vivencias. Todo lo que sigue cayendo.

 

Aquello que pusimos sobre la mesa y creció a ritmo vegetal, como hongos invadiendo el espacio de un frigorífico desconectado, como el polen extendiéndose por una atmósfera habitada por palabras que no se dicen, sin lugar ni destino.

 

A estas horas la calle es parte de una profundidad que sólo puede traer la noche, descendiendo por un callejón, tuerce a la izquierda, sin prisa por encontrarse con el tráfico. No hay mucho que ver excepto ladrillos, apilados hasta formar un barrio entero, y después, ciudades.

 

Pasan de largo las personas que nos venden la comida o nos dan de beber. Las personas que sienten que nadie puede entender qué les sucede, incluso las que apuestan y pierden, a cada hora, en decisiones que lamentarían si sus vidas no estuvieran vacunadas con el olvido.

 

Y a partir de aquí ya nada.. Ningún problema que no pudiera haberse resuelto antes, ninguna otra cosa que decir a nadie esta vez. Están hablando de ti, del camino seguido por el zorro en su ruta de engaños hacia su guarida, robada en el tiempo.

 

Ríos de preguntas atascadas. El que sabe de dique guarda silencio como ese cuervo que dejó de hablar.

 

 

 

Hablar de una confusión, con líneas y manchas que señalen un mapa posible,

 

De lo que carece de una forma definida o acabada, con objetos que ruedan por el suelo,

 

De lo que ocupa un lugar borroso, clavándolo en las paredes como insectos que ya no volarán, pero que retienen su brillo.

 

Hablar del tiempo que hace con imágenes que se dice lo congelan.

 

Soltar lastre o recoger materiales diversos para un refugio provisional.

 

 

 

Estar hablando de las cosas

algunas las sabes.

A otras no les queda mucho tiempo.

 

Ver pasar las cosas

algunas las haces, e incluso

decides

qué sucederá con ellas.

 

Ver pasar las cosas. Algunas

las rompes

y decides pegar sus trozos

a pedazos

 

Ver pasar las cosas

algunas las barres, e incluso

decides

qué sucederá con ellas.

 

 

Psicotropical

 

(Toda palabra atrapa)

 

Interiores

Exteriores

Objetos

Gente

 

Nuevas distancias que se anclan en torno a los ojos y a las bocas.

 

El sonido de las voces.

 

Seguimos sin sabernos las despedidas.

 

Como un murmullo pletórico de cansancio, te caes y te levantas.

 

¿Hasta dónde quieres llegar hoy?

 

Campos de interferencia del tránsito de imágenes. Modos de representación y producción de la fotografía a la cinematografía. Imagen fotográfica- cuerpo humano. Materiales sensibles. Registros de sonido e imágenes. Huellas del pensamiento y la experiencia que lo hace visible.

 

El efecto sobre el individuo de la puesta en escena del espacio teatral y de las estrategias publicitarias.

 

“Aprendí a cantarla cuando tenía vida dentro, sabiendo lo que es el amor”

(Martirio)

 

Siempre

Y nada

O todo

Y a veces

Y casi

 

Una cabeza hueca

 

Demasiado que arrojar por la borda de los recuerdos.

 

Arrimados, arracimados.

 

Preferiría no hacerlo.

 

La intimidad se sutura.

 

Tragar,

trazar

una conducta.

 

Instalación

Disposición

Colocación

Intuición.

 

“Un narrador quiere saber, y por eso narra.”

(Belén Gopegui)

 

El maestro de significados.

 

Cuando se aprecia la ausencia de remordimiento.

 

Este va a ser un fin de semana muy largo.

 

Lo peor para la salud es uno mismo.

 

(Esas palabras rebotan, giran, caen: cada vez que mis pensamientos se dan la vuelta)

 

Causa de devolución.

Campo de juegos.

 

Nada me gustaría más que poder ayudarte.

 

Esto pasa.

 

-Pues cuando no tengo una cosa tengo otra, en fin, lo de siempre.

 

¿Qué se hace por cambiar la expresión inmóvil de la incertidumbre?

 

Sí, ya sé que hay un problema.

ya sé que no hace falta que lo admitas.

– Ya sé que eso no basta.

 

El capitán Jun y el pez Chan.

 

Nadie zarpó desde el puerto. Y nadie surcó los mares. No hubo isla, ni mapa. Ni tesoro ni secretos.

Ni siquiera algo inexplicable. No hubo muertos, ni ojos ausentes que lo vieron todo.

 

Allí, nunca una rata fue un desayuno, igual que nunca llegas tarde al trabajo.

 

 

 

Desconocido

Defunción

No reside ya en este municipio

Dirección incorrecta

Dirección incompleta

Otra incidencia

Fallecido

Entregado aviso de llegada

Ausente

Rehusado

 

Llegados a qué punto

decir

qué cosas.

 

¿Cuándo dejamos de decir aquello que nos importa?

¿Cuándo dejamos de decir aquello que no importa?

 

Algunas noches son de los de las colas prensiles

Entran sin llamar, ya que no conocen puertas, y dejan un rastro amarillento en la mirada.

 

Pertenecemos al eco de hormigón, pero reconocemos al instante aquellas ramas dobladas con el peso del tiempo.

 

 

 

Alguien tiene que hacerlo, para volar, para olvidar,

para perderse.

 

La gente: casas con esquinas que no desean explicar, a veces, ni siquiera saben que hubo un cuarto trastero, o que un tabique fue derribado hace años.

 

Apagar la luz. Procurar dormir después de cerrar los ojos.

 

Siempre te digo lo mismo porque siempre preguntas lo mismo.

 

Pensar que vale la pena no es suficiente.

 

¿Cuántas veces puede responderse con acierto la misma pregunta?

 

Un fuego de brazos cruzados escucha bajo la mesa todo lo que nuestro rostro no sabe comunicar.

 

“La ebriedad se da las manos con el afán de saber, ahí donde cambian todos los ángulos, donde ninguna certeza se mantiene: aquella intuición que nos instala dentro de los acontecimientos.”

(Antonio Escohotado)

 

Hoy. No otro día, un amigo me ha pedido un favor: que le resuelva un problema

O una pregunta

Y aunque es más fácil que otras

“cómo estás”

“qué pasó anoche”,

no sé todavía qué decir, o como explicarlo.

 

Porque si respondo con palabras me alejo algo de la pregunta, pero en fin.

 

O no me distancio. Me sumerjo en ella y regreso al poco con las manos vacías y las ganas llenas.

 

Después de siete zambullidas puedo decir que sé porqué no sé explicarlo.

 

Y no basta.

 

Enfrente de la ventana de la cocina hay un árbol que se sacude y se inclina hacia uno de sus lados.

 

Y ando un poco, y vuelvo a ver el árbol, y creo que lo mueve el viento.

 

Pero sólo veo moverse ramas

 

y hojas,

 

ni siquiera todo el árbol.

 

 

Un lento aprendizaje

 

¿Yahora?

 

Una vez dijiste conocer unas cumbres. Llévame ahí.

 

Una vez pegaste a tu hermano, y otra lo ayudaste.

 

Una vez acertaste, y sigues sin saber cómo.

 

Una vez te quemaste por dentro sin que fuera a ser la última.

 

Y caíste.

 

Todo un montón de ceniza.

 

Y nada más.

 

Una vez dijiste que todo ello sigue ocurriendo.

 

Y todavía

preguntas el motivo.

 

¿Y ahora?

 

¿Y ahora cerca de dónde?

 

Me pasaban cosas. Me contaban historias. Escuchaba. Muy lejos de aquí.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Acerca de

No hay mucho que decir de cierta importancia sobre mi. Soy Sikh, profesor de Kundalini Yoga, también formador de profesores de K.Y. y doy algunas clases de K.Y. He sido programador de páginas web con resultados dispares. También he sido profesor de programación y diseño elemental de páginas web con HTML, JavaScript y PHP. Afortunadamente colaboro con una academia de renombre en el aspecto técnológico: CICE, donde doy cursos basados sobretodo en tecnología web: PHP, Javascript, HTML, CSS, Ajax. Así como MySQL http://www.ciceonline.com Siempre relacionado con tecnologías de código abierto. Ahora estoy volcado en un proyecto de comunidad yóguica en el campo, en Guadalajara. Well there is not more important to say about Devta except that it's me! I am a Kundalini Yoga Teacher, spanish, fallero, and I had being a computer programmer, oriented to PHP and Web Pages and Web Applications. Fortunatly I work in CICE, a technology and computer academy, in Madrid. http://www.ciceonline.com. There I teach PHP, Javascript, HTML, CSS, AJAX and other web related techonolgy, and MySQL. Always related open source technology and code. Now I teach K.Y. classes and teachers training courses. More and more I am working to build up a little yoguic community in the country, in Guadalajara, near Madrid (Spain).

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