Acabo de volver de Lisboa, ya por fin estoy en el seco y tranquilo Tembleque (parte de la ruta del Quijote, por cierto).
Si bien la semana pasada estuve enfermo casi toda a semana, el jueves empeoré y descansé todo el día, no podía ni con mi alma, pero el descanso hizo su efecto. El jueves por la tarde aeropuerto y a Lisboa.
Toda la experiencia a sido mágica, agradable (y pantagruélica en la comida).
Ha sido la primera vez que en el curso de instructores he enseñado solo el tema del Shabad Gurú y ha sido la experiencia más interesante del curso. Todo el grupo recitando el japji lentamente, pero realmente fluyendo en el, creo que para todos fue emocionante.
Por otra parte el curso divertido y muy muy amoroso, sientiéndome mimado y querido por todos, como espero que se hayan sentido por mi (uno nunca sabe).
Lisboa es una ciudad espléndida, grande, grande y muy luminosa. Cada vez me gustan más los portugueses. (Hay que decir que casi sólo conozco portuguesas) y todas ellas hermosas y dulces.
La ventaja de entender el idioma pero no falarlo es grande, porque cuando lo necesitas puedes desconectar de la parte semántica y concentrarte en las formas, la musicalidad, el amor que hay en la letra, en las caras. Los gestos.
Estoy seguro de que a mis tías les encantaría conocer a las personas que voy conociendo si las entendieran.
Por otra parte mi comprensión del portugués va mejorando cada día, deseo llegar a hablarlo y escribirlo correctamente, llegará.
¿Cómo no se va a vivir en éxtasis si es amor todo lo que te rodea?
Gracias a Amrit Dev Kaur, gracias a Sat Narayan Kaur, a Jai Narayan, a Satya y a mi maestra Sarabjit por darme esta oportunidad de crecer y conocer los grande y hermoso que es el mundo y el ser humano. Y Gracias a Yogi Ji por aquella gentileza de “Ok, no problem, pero si quieres casarte con ella, antes has de casarte conmigo”. Porque me ha salvado la vida, y es una vida muy placentera y llena de regalos.
Sat Nam