06.04.08

No hay nada como ver el despertar de la conciencia

Publicado en Uncategorized en 7:11 am por devta singh

Desde que tengo uso de razón doy clases, unas de cosas elementales, otras más técnicas y otras más espirituales, pero no he dejado de dar clases desde que soy hermano mayor.

Lo que más me gusta de enseñar es que contribuyes al despertar de la conciencia de otra persona. A veces es una contribución minúscula y casi innecesaria, en esos casos, el que iba a despertar ya estaba a punto, era sólo una cuestión de tiempo. En otras ocasiones el que despierta, necesitaba reubicar parte de sus ideas para poder permitir el florecimiento de otras, sin esa reubicación a menudo la conciencia no puede despertar, como semillas en un huerto de tierra dura no pueden traspasar la dureza del suelo para brotar.

Y en otras ocasiones hay que someter a la persona a una poda intensiva antes de que puedan brotar nuevas posibilidades, esto por lo general lo hace la vida y uno más que hacer nada, a lo que se dedica es a limpiar la poda realizada (la vida es ciertamente muy eficaz en esto) y hacer ver que no es un drama sin no una oportunidad.

En cualquier caso, la forma que sin duda es más dolorosa para el que la contempla es cuando uno se emociona y apega al que brota y aún así tiene que podar activamente alguna de sus ramas que como hiedras salvajes tratan de estrangular al jardinero.

Es más fácil dedicarse al huerto, y ver como florecen las agradecidas patatas, los olorosos tomates o las intrépidas plantas del pimiento o las trepadoras judías.

Y es muy bonito ver como el efecto del trabajo tiene su agradecido efecto en el crecimiento del propio jardín.

Sin embargo en el despertar de la conciencia humana siempre está el ego del que despierta (si el ego del despertador no lo machaca) y a menudo se tienden a trivializar las cosas.

No deja de ser hermoso ver despertar a algunos y ver soñar que han despertado a otros que siguen dormidos, por muy fácil que sea su expresión.

Siempre vale la pena!

Por otra parte, sugiero combinar ambas experiencias, porque un jardín compensará los sin sabores del jardín humano que alimentamos y regamos todos los días. Y no puede igualarse pero no deja de ser igualmente maravilloso.

No hay nada comparable con el ver despertar la conciencia de otro, salvo despertar la propia. Y eso nunca deja de sorprender.

P.D. Tengo una planta de patata, que ya ha dado sus flores, y está muy, muy contenta. Esperan el perejil, que ya está brotando, regaliz, rábanos, tomates que también han hecho su debut, maíz que tengo que plantar, judías, y calabazas japonesas, pepinos, calabacines, lechugas y mil y una cosas más que esperan alegrarnos el verano y espero que el otoño.

1 comentario »

  1. tecolote escribio,

    Junio 4, 2008 en 9:21 am

    Hola otra vez:

    Uno de los momentos que mi madre recuerda con más agrado fue el día que mi hermano mayor supo que sabía leer.

    Estaba paseando por la calle cuando vio un cartel de un ultramarinos. Mientras mi madre hacía la compra, (pero podría haber ocurrido en casa, o leyendo uno de sus libros de recetas, por la tarde -esto no es tan importante), mi hermano iba juntando sílabas:

    -to… ma… te.

    -to-ma-te.

    -Tomate…

    -¡Mamá, ahí dice tomate!

    PS: Muy bueno, pofesor. Una duda, ¿no es “pereJil”? No te canses, hasta otra.

Deja un comentario