03.22.08
Semana Santa en Granada

Acabamos de pasar unos días de la Semana Santa en Granada, con Nirankar Kaur y con Raquel. Han sido unos días encantadores, preciosos, llenos de momentos interesantes y para guardar con emoción y placer en el recuerdo. (Puedes ver las fotos más grandes si haces clic sobre ellas.)
He conocido Granada, y algo más de Andalucía (sólo había estado en Málaga y fue visto y no visto) y me ha encantado.
La ciudad es preciosa, abierta agradable y muy humana, tiene una dimensión humana, no es tan grande como Madrid o Barcelona pero no es tan pequeña como Albacete o Tembleque.
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Se puede caminar, está limpia, es agradable, la gente es muy amable y es bastante llano, salvo el centro histórico que se encarama hacia La Alhambra, donde todo sube o baja. En Granada, incluso las trapas de las alcantarillas son bonitas, y los grafitties como los del Niño de la Pintura.
La Alhambra es una maravilla, y se vé el contraste del arte dedicado, al arte impuesto. Antes de llegar al palacio del generalife, al lado de la zona defensiva donde hubo una mezquita ahora hay una iglesia y el palacio de Carlos V que nunca habitó.
El palacio en sí mismo es espectacular pero queda como un pegote impuesto por la soberbia de los vencedores frente a la realeza, sobriedad y al tiempo preciosismo que auna La Alhambra, porque siendo un palacio, es al mismo tiempo una joya que se deja disfrutar, en la que se ve la capacidad para apreciar el arte y la vida que allí hubo.
El palacio de Carlos V no deja de ser impresionante pero es un poco petulante y queda como un pegote impuesto al estilo natural del resto de construcciones. Tiene un patio porticado de dos niveles circular, enclavado dentro de una planta cuadrada, las columnas del patio son de hormigón pulido, parecen al menos de un tipo de piedra artificial. El resto de las piedras que componen los arcos y fachadas internas igualmente. Por fuera es de piedra natural tallada, pero el diseño casi invita al neoclásico. No deja de ser un palacio bonito e impresionante, pero fuera de lugar.
Granada con su barrio del Albaicín, es preciosa, rodeada o tutelada por los dos ríos, tanto el Genil -ahora encerrado en un inmenso cauce, que confronta a su minúsculo caudal- como el río Darro. Y toda la ciudad vieja dando la vuelta y la revuelta, extendiendose frente, bajo y alrrededor de la Alhambra.
Por otra parte los paseos con la experta guianza de Nirankar, fueron agradables, cansados a veces por las idas y venidas cuesta arriba y abajo, pero siempre interesantes y más que instructivos. Nada como contrastar como ahora los leones del patio de los leones están siendo restaurados con mimo, mientras nos contaba como los niños granadinos como ella misma, se subían a ellos cuando eran pequeños. Ahora estamos en otra fase ahora todo se toma con la seriedad que se le asigna a las cosas de origen desconocido -pero que dan dinero- y estoy de acuerdo en ello. Pero es en estas cosas donde se ve que ni tanto ni tan poco. Todos los extremos se tocan.
También fue divertido oir leyendas y cuentos que llevaron a tener el presidente Clinton esperando a ver un atardecer donde sólo sále el sol, y todo ello por una leyenda y alguien que confundió en la traducción el sun set con el sun raise.
Otra cosa que fue más que impresionante fue ver las procesiones en Granada, saliendo en una tarde espléndida que tras haberse pasado por agua la mañana dejó poca gente en las calles para poder apreciarlas aún mejor.
Ver sacar los pasos, arrodillados, de las iglesias. Ver cómo la maniobra inicial se precede con el himno nacional, y como todo el mundo aplaude al Cristo y a la Virgen, a la Aurora, Guapa Guapa Guapa! Y cómo a distintas horas se reúnen tantas similaridades entre religiones distintas en la adoración de lo supremo.
Impresionante ver como avanzan los pasos por las rampas a la salida y los palios aguantan el movimiento, el ritmo y todo el recorrido. Impresionante ver como hay cientos de detalles que para un ufano pasan desapercibidos como el palo con la mecha y el capuchón que muchos creíamos un micrófono o un GPS para mantener los cirios encendidos o apagarlos antes de entrar de nuevo en el templo.
Impresionante ver a los penitentes caminar descalzos -unos- y ver como los cófrades corrían de un lado para otro organizando todo lo relativo a los pasos y el discurrir de la cofradía y de los santos por las calles.
Humanidad donde la haya, visitar las tiendas de los lugareños y de los moros (más lugareños que muchos), y reconocer en recien conocidos amigos para descubrir en sucesivas visitas como Mido en su pequeño Kebab en la plaza donde acaba la calle Santiago.
O saber que Boabdil al retirarse (corriendo) se llevó a los muertos de su dinastía. Y aprender un poco de todas esas cosas que hacen que la vida sea un regalo y merezca la pena ser vivida.
Gracias a Granada y a Nirankar por estos días tan especiales y que mantendremos en nuestro corazón mientras tenga fuerzas para seguir latiendo.
Nirankar Kaur dijo,
Marzo 22, 2008 en 11:12 pm
Devta habeis hecho de esta Semana Santa algo muy especial para mi, gracias por venir y compartir tan güenos ratos!! Sois como agüita de Mayo para mi corazon!! Aqui tienes una patria y una casa!!
Besos, paz y amor!