07.14.07
¿Las clases medias?
Hace un tiempo que jugamos a un juego con unas reglas anticuadas y que no se corresponden con la realidad.
Salvo los outsiders, como los okupas (a veces), el resto de ciudadanos paga sus impuestos. Es cierto que los muy ricos pagan menos, o nada (eso también debe cambiar), y algunos incluso reciben ayudas para mantener sus fincas en cultivo productivo.
Pero la realidad es que los términos del marxismo, las clases, la separación de izquierda y derecha, y todos esos clichés casi precolombinos, no responden a la realidad actual.
El problema es que los seguimos usando como si hubiera una correspondencia con la vida real.
Nuestra “avanzada” sociedad se precipita al colapso energético, medioambiental y social de la mano de una política que se ha demostrado eficaz durante 100 años para manipular a la masa en la creencia de que la protegía.
La masa nunca ha participado de la democracia, y debe hacerlo. Lo que ha hecho la masa, tras haber sido agitada hábilmente por los protagonistas de turno ha sido explotar, moverse y derrumbar las estructuras, pero a continuación la masa NUNCA ha participado en la creación de las nuevas estructuras, que siempre han sido diseñadas y tuteladas por las oligarquías de turno, a veces ricos terratenientes, otras veces brillantes revolucionarios, y casi siempre grises políticos, calientes de palabra y fríos de corazón.
Es hora ya de dejar de ser masa, es hora de que podamos decidir lo que nuestro representante presenta, en tiempo real, no con una demora de 4 años. ¿A quien no le gustaría votar si se abre o no una zanja en nuestra calle?¿A quien no le gustaría decidir si se planta un pino, o un gingko o un plátano en lugar de una acacia en nuestra esquina? ¿A quien no le gustaría amonestar en persona a su representante o discutir opciones con él?
Desengañemonos: La clase opresora y dirigente, es el estamento político, que cada vez engorda más a costa de todos, de la masa.
Hace falta cambiar el juego, no nos conformamos con cambiar las reglas, simplemente el juego no nos vale.
El día que la masa deje de serlo, habrá llegado la democracia. Está pronto ese día. Es sencillo, sólo tenemos que demoler el monstruo político, asegurar la separación de poderes y participar. Ánimo, venceremos.

Entonces el problema resulta ser que las aglomeraciones urbanas (cuando el tamaño aumenta, el problema aumenta exponencialmente), acaban depredando a sus territorios adyacentes. Y con el descubrimiento de los nuevos territorios (África, América y el lejano oriente) ese modelo de depredación se ve reforzado y expandido.