08.20.06
¿Somos especiales los humanos?
En muchas culturas humanas, se utiliza “humano” o su equivalente en cada idioma para definir al ser humano como “persona” o “ser humano”. En algunos otros pueblos su propio nombre como pueblo es lo que significa “humano”.
Yogui Bhajan, maestro de Kundalini Yoga, Mahan Tantric y Siri Singh Sahib, disfrutaba haciendo juegos de palabras llenos de enseñanza. El dijo que “human” (humano en inglés) era un compuesto de “hue” (luz en inglés, sinónimo de light) y “man” (hombre), es decir, humano es el hombre (o la mujer) de luz.
Y cuando uno lleva un tiempo breve vivido empieza a ver esa realidad. Nuestra única responsabilidad es mantener, elevar, compartir y servir a nuestra luz. La luz pura interior que todos llevamos dentro, más que todo lleva dentro.
Cuando uno reconoce esa realidad infinita, ulterior y máxima, todo lo demás es simplemente el juego de vivir la vida. Cuando la meta es elevar nuestra vibración y colocarnos en una frecuencia en la que resonemos con el amor infinito que crea y mantiene el universo ¿Que otra cosa más elevada se puede tener o desear?.
En cualquier caso, somos eso luz condensada, y nuestra obligación antes que condenarnos a una vida de sufrimiento e insatisfacción es crear para nosotros el entorno y la forma adecuada para vibrar en esa frecuencia, con amor, alegría y satisfacción. Y la clave para ese espacio son las emociones.
Las emociones son poderosas herramientas que sabiendo utilizarlas nos dan la energía para desarrollar nuestros sueños (o nuestras pesadillas) y por ello tenemos que tener una forma de equilibrar nuestra mente para que no se desmadre, y una conexión emocional fuerte que nos invite a vivir la vida, a vivirla con rectitud, honor y alegría. Así de simple es la vida.
Cuando se habla de humanos, a menudo nos referimos a una especie de la cual somos prototipos, pero a menudo no modelos. Hemos de fabricar ese espacio de amor y de estabilidad, fuera de toda explotación ajena (y esto incluye por su puesto a los animales y a los otros humanos y la de uno mismo), para que podamos expandir nuestra luz. Humanos seremos cuando podamos pasear sin fronteras, sanar a los demás con nuestras palabras y gestos y acogerlos en nuestras casas sin miedo a perder nuestras posesiones.
La vida es la escuela de ser humano, no todos se gradúan, es cierto, pero que placentero es compartir momentos con los que comprenden la realidad y comparten la visión.
Que la luz pura interior guíe tu camino.