08.09.06
La vida y el tren de distracciones
Recuerdo que una alumna me contaba (cuando todavía no tenía sus dos preciosos y adorables hijos), que había que aprovechar la erección natural de la mañana (de él claro, al menos así prefiero interpretarlo).
Ella lo describía como la reacción natural del cuerpo y que era algo que había que aprovechar. No creo que ahora piense lo mismo ;-), pero sin embargo sigue siendo algo natural.
Eso me hizo pensar sobre la “naturalidad” de los estímulos que nos distraen. Por ejemplo, basta con seguir esa mínima erección matutina para convertirla en algo más. Basta con alimentar ese gran bostezo antes de salir de la cama, como para no salir de ella. Sólo hace falta olvidar el impulso de ducharse para no hacerlo en todo el día. Únicamente con arrancar tu videojuego favorito ya se te han ido varias horas.
No es más que un tren de estímulos. La mente lo único que hace, como un robot es pasear delante de ti lo que ya conoce para ver en que te puede enredar (ella controla), no sea que te de por meditar o hacer yoga o cualquier otra cosa en la que no pueda decidir (ella no controla).
En la antigüedad a esto lo llamaron las tentaciones, pero ese es un término que ahora vende mucho, así que tendremos que dejarlo como lo que son, simples estímulos.
Lo importante del tema es que seamos capaces de reconocer que esos estímulos tienen su propia agenda y son esencialmente distracciones.
“Yo puedo controlarlo”, “Sólo una copita más”,”El ultimo peta del día”, “Una partida más”, son expresiones con las que solemos enmascarar nuestra dependencia y falta de control ante algunos de esos estímulos. Con los estragos que hacen en nuestra propia agenda, y a menudo nuestra salud.
La clave está en reconocerlos como tal, como simples estímulos, como señales que pasan por delante de nosotros sin que reaccionemos con ellas. Sólo con la disciplina y la decisión de realizar nuestros propios planes (y no los suyos) podremos vivir una vida equilibrada. No se puede responder a todos los estímulos, al igual que no se pueden saber todas las cosas o saber como acaban todas las películas. Vivimos en un mundo aparente (Maya) que nos seduce, pero no tiene porque conquistarnos. Aunque la fidelidad tampoco está en alta estima.
Hemos de evitar distraernos de nuestro objetivo, o perderemos el día, o poco a poco la vida en cada una de esas distracciones.
Las herramientas que se emplean en corregir este comportamiento disperso es la concentración, la perseverancia (en reconocer los estimulos como tales y no darles más importancia, y en mantener nuestro rumbo.
Todo esto es la base de todas las tecnologías que nos llevan al auto conocimiento y a la conquista de nuestra naturaleza. No se trata de represión, sino de elección. Cuando alguien se domina por represión, crea tensión emocional que acabará saliendo por algún lado. La elección, sin embargo nos hace libres, es simplemente un cambio consciente de rumbo.
Conocer nuestra mente (el mono de la jaula) y la naturaleza humana, es fundamental para superar con éxito la prueba diaria de las distracciones / estímulos / tentaciones. Todo eso nos lleva a la conquista de uno mismo y a descubrir el ultra ser (Nuestra parte más elevada y que habitualmente no percibimos).
Y bueno, al fin y al cabo es lo que hemos venido a hacer, no a alimentar todas las erecciones matutinas ni a conocer el final de todas las películas. ¿No?