12.16.05
La parca
Llegó y se llevó a Julián Marías, nos dejó a Javier y todo el resto del rebaño.
Son tiempos interesantes estos, de nuevo La Luna, manteniendo el testigo de la noche en el poniente, mientras el sol avanza luchando contra las tinieblas.
Tenemos suerte de estar en invierno, en la cáscara es donde la semilla se prepara para germinar. ¿De nuevo lo haremos?
Ya empezamos a tener unas cuantas estaciones en el recuerdo y esto no deja de sorprendernos, es sin duda una vida curiosa e interesante. Pero ¿Cual es el verdadero sentido? Es normal que en nuestro sistema de valores, al estar dentro de un sistema limitado y por lo tanto relativo, veamos como absolutas cosas que no son sino circunstancias desconocidas. Pero ¿Que es lo absoluto? o ¿Qué es absoluto?
¿Es legítimo que estando dentro de un sistema limitado, con una percepción limitada, aspiremos a conocer lo absoluto? o más bien ¿Tiene sentido otra cosa?
Cuantas veces nos hemos sonreido al vernos como el caballo persiguiendo la zanahoria que cuelga de nuestra propia montura. ¿Cómo podemos aspirar a lo absoluto si apenas alcanzamos a desenvolvernos en este entorno finito?
Cada vez que alguien muere y “sale de nuestro sistema de referencia”, uno tiende a hacerse estas preguntas. Claro que cuando es alguien cercano, nuestra red emocional no nos deja ver más que el agujero que deja.
Después de experimentarlo levemente dejo de lado el nihilismo, porque no es práctico. Sólo hay una solución: seguir amaneciendo días tras día, hora tras hora, cual sol y cual luna, que nos siguen -como siempre- dando el testimonio de lo que es el compromiso, la constancia y el desapego.
Aspirante a domador escribio,
Diciembre 16, 2005 en 9:54 am
¿Verdaderamente se puede elegir las creencias o convicciones? En tu último párrafo parece que tú has elegido dejar de lado el nihilismo por su presunto apragmatismo, y yo me pregunto cómo lo has hecho. Para las religiones semitas la fe es un don, para el hinduismo (su equivalente) es cuestión de inteligencia, de capacidad de discriminación, pero no conozco ninguna tradición que lo contemple como una cuestión de elección. ¿Qué piensas al respecto? ¿Se puede elegir creer lo que más nos “gusta”?